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“Al quedarse sin empleo, uno tiene que buscar qué hacer”, dice el propietario de un nuevo negocio de comida, ubicado en la Calle del Colonial, en Managua.

A él se le ocurrió vender desayunos por la mañana y tortillas por la tarde y bautizar su negocio como Tortillería Quintana.

En mayo de 2018 lo despidieron. Tenía varios años de trabajar para una empresa que fabrica y distribuye alimentos para animales, huevos y abono, pero llegó la crisis sociopolítica y perdió su empleo.

El hombre conversó brevemente con El Nuevo Diario, pero no quiso dar más detalles sobre su negocio y se negó a identificarse por temor. “Esto está peligroso. No se puede confiar en nadie en este país”, refirió.

Este es solo uno de los nicaragüenses que perdieron su trabajo después de que inició la crisis sociopolítica de Nicaragua, en abril del año pasado, y no tuvieron más remedio que entrar a la informalidad.

 

Muchos de  los nicaragüenses que caen en el desempleo buscan como sobrevivir instalando  pequeños  negocios familiares. ARCHIVO/END.

El Nuevo Diario hizo un recorrido por varios puntos de Managua y constató que a diario surgen más negocios informales, empujados por la crisis económica que está viviendo el país. Sin embargo, sus propietarios se excusan de hablar por temor a represalias.

CRECE TASA DE DESEMPLEO

Según el Informe de Empleo, de la más reciente Encuesta Continua de Hogares, del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), hasta el tercer trimestre del 2018 la tasa de desempleo abierto de Nicaragua se ubicó en 6.2%, aumentando 2.9 puntos con respecto a la tasa de desempleo del tercer trimestre de 2017, que era de 3.3%.

Es decir, según esa fuente oficial, en Nicaragua existen unas 215,078 personas en el desempleo abierto, con respecto a la población económicamente activa, que se estima en 3.5 millones de personas. Antes de la crisis en el país había 114,477 personas en el desempleo abierto.

Por otro lado, en 2018 se perdieron, de acuerdo con las fuentes oficiales, más de 157,900 empleos formales. Estos se miden por la cantidad de trabajadores que están afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

A finales de diciembre de 2017, según el Anuario Estadístico del INSS, en el país había 913,797 asegurados, pero cerró el 2018 con 755,874 trabajadores en sus registros.

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) estimó en febrero pasado que de las personas que salieron del empleo formal unas 85,000 pasaron a la informalidad.

SURGEN NUEVOS EMPRENDEDORES

Gina Hidalgo y Jonathan Solís también perdieron sus empleos a raíz del inicio de la crisis sociopolítica del país.

Al comienzo, ella no tuvo otra opción que buscar qué vender, para subsistir. Así fue que comenzó a vender pinolillo y chocobananos, mientras que él hacía trabajos de freelance.

La señora de esta foto tenía un negocio escolar que dejó de operar por falta de pasajeros. Ahora se dedica a vender comida. ARCHIVO/END.

Hoy día, Hidalgo y Solís son socios de una empresa de marketing digital y brindan servicios de manejo de redes sociales.

“Al principio, me hacía falta estar en la empresa y en una oficina. Me hacía falta la rutina, pero desde septiembre, que empezamos a firmar contratos, hasta la fecha, ha sido de aprender, de tener contactos directos con los clientes, cobrar y hacer facturas, y ambos pensamos que nos ha ido bien y que ha sido una bonita experiencia”, contó Gina Hidalgo.

Otro emprendedor que surgió al quedarse sin trabajo, a raíz de la crisis, es Moisés Benavides. Este diseñador gráfico contó que la empresa de publicidad para la que trabajaba se declaró en “bancarrota” y tuvo que liquidar a sus trabajadores con los mismos equipos de trabajo.

El sector construcción ha perdido empuje desde el año pasado y con ello miles de plazas de trabajo desaparecieron. ARCHIVO/END.

Benavides se fue a trabajar desde su casa y afortunadamente ha conseguido clientes que lo buscaron cuando cerró la empresa para la que trabajaba. Actualmente brinda servicios de diseños para publicidad digital.

Para Benavides, el cambio de tener un trabajo fijo a laborar por su propia cuenta ha implicado un cambio en su estilo de vida. “Ya no veo los gastos como antes, porque no ganaba tan mal. Ahora trato de no gastar en lo innecesario”, narró.

De acuerdo con Funides, en el 2019 más de 143,600 nicaragüenses podrían salir del mercado laboral formal. Según el centro de pensamiento, las recientes reformas a la seguridad social en Nicaragua y la contracción económica del país provocarán este año una disminución de asegurados de más de 19%.