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Mientras en Nicaragua las empresas del sector industrial pagan entre 20 y 22 centavos de dólar por cada kilowatt/hora (kWh), en el resto de los países de Centroamérica el costo oscila entre 11 y 18 centavos de dólar.

Según el estudio técnico de energía regional de la Federación de Cámaras de Comercio del Istmo Centroamericano (Fecamco), una empresa del sector industrial, con base en un consumo promedio de 20,000 kWh, en Nicaragua paga US$4,424 al mes.

Mientras tanto, en Guatemala, donde el sector industrial tiene la tarifa más baja de la región, ese mismo consumo promedio cuesta US$2,272 al mes.

Es decir, que en Nicaragua el consumo de 20,000 kWh cuesta casi el doble (94% más) que en Guatemala.

El estudio expone que en los otros países la producción de energía solar por parte de las empresas tiene un incentivo adicional. Archivo/END

El estudio técnico de energía regional de la Fecamco, elaborado en el 2018, hace una comparación de tarifas energéticas del sector industrial y comercial de todos los países de la región.

Para el sector industrial, ese estudio determinó un “consumo representativo” para tres estratos de empresas. Esos consumos son el de 20,000 kWh al mes, 100,000 kWh al mes y 500,000 kWh al mes.

En el primer caso podría tratarse de laboratorios farmacéuticos y empresas agrícolas de empaque y refrigeración. Un consumo de esa magnitud representaría un costo de US$3,096 en Costa Rica; US$3,230 en El Salvador, US$3,736 en Honduras y US$3,406 en Panamá.

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En el segundo estrato, el estudio señala que estarían incluidas empresas dedicadas a la fabricación de fertilizantes, enfriamiento industrial, laboratorios y farmacéutica.

En Nicaragua, un consumo de 100,000 kWh al mes se traduce en un costo de US$21,040 mensuales; mientras que en Guatemala equivaldría a solo US$10,610. 

En el resto de los países centroamericanos, el costo de 100,000 kWh al mes oscilaría entre US$13,230 y US$18,670.

Por último, las grandes industrias de Nicaragua, con un consumo representativo en el estudio de 500,000 kWh al mes, pagan US$104,800 mensuales.

Mientras tanto, en Guatemala el pago mensual por ese tipo de consumo alcanza los US$52,600.

En el resto del istmo, de acuerdo con ese estudio, no supera los US$81,900.

Menos competitividad

Sergio Maltez, presidente de la Cámara de Industrias de Nicaragua (Cadin) expresó que los costos de la energía en los sectores comercial e industrial repercuten fuertemente en la competitividad de las empresas nicaragüenses con respecto a las de otros países centroamericanos.

“Qué competitividad vamos a tener si la factura más alta de la región centroamericana, en ambos sectores, las tenemos nosotros. Países como Guatemala invierten en paneles solares y pueden entrar al sistema a vender energía, pueden comercializarla a nivel centroamericano. Además, entre México y Guatemala se hizo un oleoducto y entró el gas. Eso abarató el costo de la energía en ese país. Han tenido esas opciones”, explicó Maltez.

En Nicaragua, un consumo de 100,000 kWh al mes se traduce en un costo de US$21,040 mensuales. Archivo/END

El comercio

En el sector comercial, Nicaragua también tiene la tarifa más alta de Centroamérica. 

Según el estudio de Fecamco, facilitado a El Nuevo Diario por la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua (CCSN), el costo de la energía en el sector comercial en este país oscila entre 22 y 23 centavos de dólar por kWh, mientras que en el resto de la región oscila entre 15 y 20 centavos de dólar.

Es decir, que si una empresa dedicada al comercio consume unos 2,500 kWh al mes, en Nicaragua pagaría unos US$589, pero en el resto de la región el pago por ese mismo consumo anda por debajo de los US$524.

En un segundo escenario, con un consumo de 15,000 kWh al mes, una empresa podría desembolsar en el país unos US$3,412, mientras que en el resto de países es inferior a los US$3,012.

En Nicaragua el consumo de 20,000 kWh cuesta casi el doble (94% más) que en Guatemala. Archivo/END

Autoconsumo 

El estudio expone que en los otros países la producción de energía solar por parte de las empresas tiene un incentivo adicional, como la venta del excedente de producción y descuentos en las facturas de energía, que les permite bajar los costos.

En ese sentido, Sergio Maltez señaló que esas inversiones son de largo plazo y como tal la recuperación es lenta. Sin embargo, destacó que gozar de beneficios como los que tiene el resto de países generaría mayor incentivos para realizarlas y significaría una disminución en los costos de la energía.

“En el resto de países si se invierte para autoconsumo y sobra energía, la podés vender en el sistema, acá no se puede hacer eso. Cuando vos invertís para autoconsumo de energía es a largo plazo, estamos hablando entre  5 y 10 años. Parte del proceso de recuperación de la inversión no solo es que se abarate el costo de la factura, sino que podás con el excedente poder venderlo”, señaló.