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La Unidad de Inteligencia de la publicación inglesa The Economist pronosticó que la economía nicaragüense continuará contrayéndose en 2019 y 2020, volviendo a tener una evolución positiva en promedio de 1.7% hasta en el período 2021-2023, pero solo con una “normalización política y por extensión, una normalización económica”.

En el informe de este 23 de abril, The Economist aclaró que aunque el producto interno bruto (PIB) del país podría crecer a partir de 2021, no lo haría en la misma medida que en los años anteriores a la crisis sociopolítica que inició en abril de 2018.

Incluso, para el 2020 la famosa publicación ya prevé una caída de 2.6% en la economía nicaragüense, aumentando su percepción negativa que tenía en febrero, cuando proyectó que este país tendría un crecimiento de 0.8%.

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La firma también explicó que esa proyección positiva para 2021 se fundamenta en que los consumidores y las empresas se adaptarán a una nueva situación política y económica.

Para el 2019, la publicación pronostica un decrecimiento de la economía de Nicaragua de -5.5%.

En febrero pasado, The Economist proyectó que la economía de Nicaragua decrecería -0.7%. Pero en el informe divulgado este martes, consideró que la crisis económica del país continuará persistiendo en el corto plazo y no se ven signos de recuperación hasta el 2021.

Incertidumbre alta

“La recesión económica actual, que comenzó como resultado de una crisis política, persistirá en el corto plazo, en medio de una incertidumbre extremadamente alta”, señala el reporte de The Economist.

Considera que “en ausencia de una solución política, el consumo y la inversión continuarán contrayéndose a corto plazo”.

The Economist sostiene que el consumo mantendrá una tendencia negativa, debido a los altos niveles de desempleo y al estancamiento de los salarios, mientras que la inversión caerá en medio de la falta de crédito, una confianza empresarial más débil y mayor inseguridad económica y jurídica.

También considera que los ajustes fiscales “procíclicos” efectuados por el Gobierno se sumarán a los “vientos en contra”.

“Los cambios fiscales y de seguridad social recientemente promulgados ayudarán a contener la ampliación del déficit fiscal global. Sin embargo, dado que se trata de reformas procíclicas, las mejoras a las cuentas tardarán en materializarse, manteniendo alto el requerimiento de financiamiento”, explicó.

Para el 2020 la famosa publicación ya prevé una caída de 2.6%. Archivo/END

El déficit del Sector Público No Financiero (SPNF) se ubicó en 4.1% del PIB en 2018, según The Economist, que prevé que ese déficit alcanzará entre 3.8% en 2019 y 3% en 2023.

“En las actuales circunstancias económicas, las medidas fiscales solo agravarán la ya débil confianza de los consumidores e inversores, mitigando efectivamente la medida en que estas reformas fiscales ayudarán a generar nuevos ingresos”, indica el reporte.

Sin financiamiento

The Economist identificó que en el 2018 se registró una reducción en la asistencia internacional, como la de los préstamos multilaterales en condiciones concesionarias.

El Gobierno de los Estados Unidos aprobó la Ley de Derechos Humanos y Anticorrupción (conocida como Nica Act) el año pasado, la que puede llevar a que instituciones multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) paralicen los préstamos a Nicaragua, que se caracterizan por sus condiciones de concesionalidad.

Si Nicaragua no puede acceder a esta clase de préstamos, The Economist considera que solo podrá recurrir a otras fuentes. El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) le aprobó a inicios de abril unos US$201.8 millones y el Banco de Exportación e Importación de Taiwán le otorgó un préstamo de US$100 millones.

Sin embargo, The Economist advirtió que un aumento de los préstamos en condiciones no concesionales aumentará los costos del servicio de la deuda para Nicaragua.

The Economist sostiene que el consumo mantendrá una tendencia negativa. Archivo/END

Para el período 2019 y 2023, la deuda pública será en promedio de 65.5% del PIB, “un nivel alto”, considerando la limitada capacidad de pago de la deuda de Nicaragua. Los riesgos se inclinan hacia la acumulación de una deuda aún mayor.

Imagen de país inseguro

The Economist resaltó que la imagen de Nicaragua como el destino más seguro de la región quedó destruida a partir de la crisis, por lo que el turismo será el más afectado este año.

Para el comercio, la firma destaca que se presentarán disminuciones significativas, debido a los altos niveles de desocupación.

El crecimiento de la agricultura se verá frenado por los precios relativamente bajos de los productos agrícolas, así como los desafíos estructurales que enfrenta el sector cafetalero, señala The Economist.

La construcción, que fue de los tres sectores más afectados el año pasado, continuará en la misma tendencia debido a la desaceleración de la construcción privada.

Sobre la industria, la firma pronostica que será apoyada por la inversión extranjera, especialmente en el área textil.

Las previsiones de The Economist para el sector minero son relativamente mejores que las del resto de sectores, porque ha aumentado la producción y los precios de los metales han comenzado a recuperarse.