Ervin Sánchez
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El alza del 4.7 por ciento en el valor de la tarifa de la energía eléctrica afectará a la población y a las empresas elevándoles sus costos de operación, los cuales realmente serán trasladados vía precio de bienes y productos a los consumidores, aumentando los efectos de la crisis internacional y local que se abate sobre Nicaragua, consideran varios entrevistados por EL NUEVO DIARIO.

De acuerdo con el doctor en economía, Néstor Avendaño, el alza en la tarifa eléctrica, por ser un precio líder moverá al alza a diversos productos, elevando aún más el costo de la vida de los nicaragüenses en el segundo semestre del año, lo que augura provocará mayor malestar social.

Avendaño agregó que de hecho los costos de producción van a subir, al incrementarse el gasto consumo de energía eléctrica, tanto a nivel empresarial como familiar, sin embargo manifestó que con el aumento en la tarifa, el Estado ganará por la vía de más impuestos debido al incremento de precios.

El economista recordó que recientemente había bajado la tarifa de electricidad, la cual se vuelve a encarecer debido al alza de los precios internacionales del búnker y del diesel, señalando que Nicaragua tiene un grave problema estructural, como es la generación de energía eléctrica con búnker y diesel en su mayor parte.

Destacó que Nicaragua por cada mil millones de dólares que produce por medio de su Producto Interno Bruto, consume dos millones de barriles de petróleo, lo cual se considera como una alta intensidad en el uso del carburante, indicador que está en el 75 por ciento, arriba del promedio mundial.

Entre tanto el también economista Israel Benavides confirmó que el aumento en la tarifa eléctrica vendrá a reflejar en un movimiento en los precios que impactará mucho más fuerte en los sectores más vulnerables, al elevar los precios de los productos de consumo, tomando en cuenta el uso de energía al producir.

Aconseja plan nacional de ahorro

Efectivamente consideró que le elevará los costos de producción y operación a las empresas, lo que debería conllevar a que las empresas nacionales pierdan competitividad frente a sus competidoras internacionales.

Entre tanto el presidente de la Cámara Americana Nicaragüense de Comercio / Amcham), Róger Arteaga, reconoció que cuando se producen cambios en esta magnitud en la tarifas de energía, las empresas se ven obligadas a ajustar costos, a poner programas de racionamiento, entre otros, lo que impacta a los consumidores vía precios.

Arteaga consideró que es un reclamo justo que generadores y distribuidores de energía se hagan un examen para ver cómo disminuir pérdidas en la distribución, lo que les ayudaría a ellos y a los consumidores en la búsqueda de amortiguar el impacto.

Para el presidente de Amcham, hay un límite en el cual deben moverse las empresas, para ver hasta dónde llegar, hasta dónde se puede trasladar el incremento de costos vía precios al consumidor, porque hoy la elasticidad no es ilimitada, al tiempo que aconsejó tanto al Estado, como al sector privado, organizar un plan de ahorro energético nacional, solicitando apoyo de la Organización Latinoamericana de Energía.