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Para los empresarios nicaragüenses,  lo más “controversial” de la reforma fiscal que entró en vigencia en Nicaragua es el aumento del Pago Mínimo Definitivo del impuesto sobre la renta (IR) de 1% a 2% para principales contribuyentes y de 1% a 3%  a los grandes contribuyentes, señala  la Unidad de Inteligencia de la firma británica The Economist en su informe presentado el  pasado 23 de abril.

 “Para el sector privado, sin embargo, lo más controversial son las medidas del IR, centradas en elevar la retención actual del impuesto. Bajo el esquema actual, los ingresos retenidos en exceso  de eventuales obligaciones fiscales se supone que se las devuelven a sus propietarios, pero en la práctica, rara vez lo son”,  refiere el análisis  de The Economist.

La firma señala que esperan que esta reforma, que entró en vigencia poco después de las reformas a la seguridad social, sustente la continua disminución de la inversión fija. 

“Esperamos que la aprobación de una reforma tributaria procíclica sustente la continua disminución de la inversión fija, que a su vez afectará perjudicialmente, tanto al empleo como a consumo a corto y mediano plazo”, añade.

Contracción del consumo

Las reformas tributarias que entraron en vigencia el pasado 28 de febrero contribuirán a contraer más el consumo privado, pues a consecuencia de estas, los costos de producción y precios aumentarán, estima The Economist.

 “Los cambios en el régimen del impuesto al valor agregado (IVA) elevarán los costos de producción en muchos sectores, una parte significativa de las cuales es probable que las empresas las transmitan a los consumidores. Precios más altos en un momento de estancamiento de los salarios y el aumento del desempleo solo servirán para impedir más consumo privado”, se explica en el informe.

El pasado  miércoles, un estudio presentado por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) indicó que en poco más del primer mes de la reforma  fiscal,  en 25,  de 29 actividades económicas encuestadas, revelaron un incremento de sus costos de producción y 11 confirmaron un incremento en los precios finales al consumidor. 

 The Economist afirmó que los datos recientes justifican sus revisiones de las proyecciones a la baja. En febrero proyectó un leve crecimiento económico de 0.8% para 2020, sin embargo, en el último reporte de abril indica que en ese año se producirá un decrecimiento económico de 2.6%  y será hasta el 2021 que se podría crecer 1.3%.

“Sin embargo, a la luz de la reforma fiscal procíclica, así como la incapacidad del Gobierno y la oposición interna para forjar un compromiso político, ahora esperamos que la normalización económica y política lleve mucho más tiempo para materializarse”, se expone en el informe.