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Los sectores económicos más afectados por la contracción económica son precisamente aquellos donde más mujeres habían avanzado, ya sea como colaboradoras o propietarias de negocios, indica un estudio de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y la Red de Empresarias de Nicaragua (REN).

Señala que eso implica un retroceso en los logros obtenidos en materia de participación y formalidad laboral para las mujeres en Nicaragua.

Por ejemplo, los hoteles pequeños y restaurantes, que pronostican bajas de 30% y 50% en sus ventas para el segundo trimestre de este año, es uno de los sectores donde la participación laboral femenina es mayor. 

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El estudio, presentado este jueves, identifica una mayor participación femenina en empresas de productos de consumo masivo, pequeñas y medianas empresas de panificación, textil y confección, un segmento que espera una reducción de más de 35% en sus ventas para el segundo trimestre de este año.

Funides identificó que la participación de la mujer en actividades de comercio equivale a 26.8%, cuando los hombres llegan a ser 13.7% de todos los que están económicamente activos.

“Las acciones que vayamos a tomar para estos sectores deben crear resiliencia entre las empresarias; diseñar métodos de apoyo y unir esfuerzos para evitar duplicarlos”, expresaron los economistas de Funides durante la presentación que hicieron a mujeres empresarias.

Empleo

El centro de pensamiento señala que los problemas estructurales de las mujeres en el mercado laboral, es decir, la menor participación laboral y la brecha de ingresos en comparación con los hombres, se sumarán a los estragos de la crisis que han dejado a más de 59,000 mujeres fuera del mercado laboral formal. 

Funides señala que al tercer trimestre de 2018 aumentó la cantidad de mujeres trabajadoras por cuenta propia, como medida alternativa ante una pérdida de un empleo formal.

La proporción de mujeres trabajadoras por cuenta propia aumentó de 39.6% en el primer trimestre de 2017 a 45.1% al tercer trimestre de 2018 (último período disponible).

En el mismo lapso disminuyó la proporción de mujeres asalariadas de 39.6% a 36.4%. El aumento de las mujeres trabajadoras por cuenta propia fue más drástico en el área rural, pues de 39.3% pasaron a 47.2%. 

“Esto quiere decir que las mujeres que se quedaron sin trabajo se movieron a crear un emprendimiento. En el área rural es mayor la presión por generar ingresos para el hogar, las mujeres que apoyaban en el hogar sin ningún salario tuvieron que ir a realizar una actividad por cuenta propia”, explicaron los economistas del Funides. 

En un intercambio de opiniones, las empresarias se mostraron preocupadas por la sostenibilidad de estos nuevos negocios, pues buscan solventar necesidades de corto plazo sin visión de crecimiento y formalización.

“Podemos decir que ha ocurrido un retroceso de un par de años o de avances que habíamos logrado en los anteriores, de que más mujeres se estaban insertando en el mercado laboral. En los próximos años vamos a tener que lidiar también con el problema de mujeres que salieron del mercado laboral y pasaron a la inactividad”, señalaron los economistas.