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Las remesas familiares que ingresaron al país totalizaron, en el primer trimestre de 2019, US$383.8 millones para un incremento del 8.6%  (US$30.4 millones), de lo reportada durante el mismo periodo de 2018 cuando sumaron US$353.4 millones, de acuerdo a las estadísticas presentadas por el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Si se compara la tasa de crecimiento del primer primer trimestre de  2019, con las de igual periodo de 2018, se comprueba que se produjo una desaceleración en el monto de remesas,  pues en los  primeros tres meses del año pasado el crecimiento escaló hasta 9.31%.

No obstante, al observarse las estadísticas se aprecia que  en marzo  pasado se reportó un mayor crecimiento en relación a marzo de 2018. En marzo de 2019 los nicaragüenses recibieron del exterior US$137.3 millones, para un crecimiento del 11.1%  en relación al mismo mes del año anterior cuando se contabilizó US$123.6 millones (8.8% de crecimiento para ese entonces).

El ingreso de remesas se registra en la cuenta corriente de la balanza de pagos para este año. La Unidad de Inteligencia de The Economist pronostica que  la cuenta corriente se mantendrá en superávit debido a una reducción en las importaciones y el incremento en las remesas.

Miles de trabajadores nicaragüenses en el exterior envían remesas a familiares que dejaron en Nicaragua- ARCHIVO/END.

“La demanda interna mantendrá la factura de importación bajo control, mientras que el superávit de ingreso secundario (en gran parte las remesas que trabajadores envían desde el exterior) sigue creciendo”.

14% DEL PIB
 

Para el periodo 2019-2023  la firma londinense expone que los ingresos secundarios compuestos en su mayoría por remesas representarán en promedio 14% del Producto Interno Bruto (PIB).

“Los ingresos secundarios mostrarán un superávit, compuesto principalmente de remesas de trabajadores de los Estados Unidos, Costa Rica y España, seguirá siendo grande,(equivalente) al 14.4% del PIB en  el periodo 2019- 2023”, explica en un informe conocido recientemente.


El pasado 23 de abril, a través de una resolución administrativa publicada en La Gaceta Diario Oficial, la Unidad de Análisis Financiero (UAF), establece que  las instituciones financieras deberán entregar un informe de aquellas remesas que sean igual o mayor a los US$500  y de las transferencias electrónicas  nacionales e internacionales  con un monto mayor o igual a los US$500.

The Economist proyecta que para el periodo 2019-2023  los ingresos secundarios compuestos en su mayoría por remesas representarán en promedio 14% PIB.


 Especialistas señalan que esta nueva norma se trata de un instrumento político y no económico que busca el propósito de monitorear  las transferencias de recursos al país, lo que ha causado malestar entre un sector de la población que reciben remesas familiares del exterior.