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Los fabricantes nacionales de calzado y de prendas de vestir y uniformes se debaten entre sobrevivir con sus pocas ganancias o cerrar sus negocios al ver cómo sus ventas se vienen a pique.

Omar Baldizón, dueño de un pequeño taller de calzado en Masaya, afirma desconsolado que “ahorita las ventas están bien bajas y en la mayoría de los talleres solo se está trabajando tres o cuatro días a la semana”.

“Para los que todavía tenemos posibilidades o un poquito más de posibilidades económicas, lo que estamos haciendo es llenar el inventario. Tenemos clientes que ya no nos piden la colección de zapatos, sino solo los números que les hacen falta”, contó Baldizón.

“Por ejemplo, nos dicen, ‘tráigame un 7, un 8 y un 9, que son los números que no tengo’, pero la colección del zapato grande es del 37 al 44”, explicó el propietario de Calzado Baldizón, en la llamada Ciudad de las Flores.

Explicó que mientras llevan los números de zapatos solicitados por su clientela, para aprovechar la venta, el resto de la colección la tiene que guardar con la esperanza de que más adelante se los soliciten.

Sus principales clientes son las tiendas de zapatos ubicadas en otros departamentos del país, las cuales, según el fabricante de calzado, también están teniendo una contracción en sus ventas.

Según Baldizón, otros talleres que él conoce en Masaya están en una situación más difícil que la de él, porque “solo están trabajando el fin de semana y mandan a descansar a sus trabajadores hasta por una semana para poder sobrevivir”.

El quinto Monitoreo de las Actividades Económicas de Nicaragua, elaborado por la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) y el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), manifestó la semana pasada que las ventas del sector de cuero-calzado y de textiles cayeron en un 75% en febrero último.

Sector textil, “superdeprimido”

Claudia Ordóñez, presidenta de la Cámara Nicaragüense de Industria Textil (Canicatex), afirmó que ese sector “está superdeprimido”.

“Han caído mucho las ventas y sabemos que los uniformes no son una prioridad para las empresas. Por ese lado, las ventas han bajado. Y en relación con los uniformes escolares, por lo general la gente compraba tres uniformes para sus hijos, pero ahora compran uno o dos o simplemente están usando los del año pasado”, aseveró Ordóñez.

El sector de las pequeñas y medianas empresas textiles de Nicaragua se dedica a la fabricación de uniformes escolares, uniformes para empresas o instituciones públicas y de prendas de vestir para los mercados populares.

Según el informe de Funides y Cosep, las ventas de las pymes del sector de textil y confección tuvieron un comportamiento positivo en enero, porque crecieron 11%, con respecto al mismo mes del año pasado. Pero en febrero de este año registraron un fuerte descenso de 75%.

Aumento de costos de producción

Si la situación de los fabricantes de calzado del país se ve muy difícil por la disminución de las ventas, la perspectiva es peor cuando suman todos los factores que los están afectando a la vez.

Omar Baldizón dice que ya no aguantan más aumentos en los costos de producción y de distribución. El empresario enumeró el incremento del costo de la materia prima, el del transporte y el del pago de seguridad social de sus trabajadores.

“No hemos hecho un estudio global para saber cuánto nos está costando de más la producción de nuestros productos, pero por ejemplo la suela, que es una pieza indispensable para el zapado, y el cuero los encontramos hasta 10 córdobas más caros. La pega subió bastante. Ahora la estamos comprando hasta 30 córdobas más cara por galón”, sostuvo el fabricante de calzado de Masaya.

Representantes del sector estiman que en Masaya y Granada existen entre 1,300 y 1,400 talleres de zapatos.

Por su parte, Claudia Ordóñez, presidenta de Canicatex, lamentó que las pymes del sector textil que habían entrado a la formalidad han comenzado a sacar a sus trabajadores del INSS.

“Las pocas empresas que estaban formalmente, porque la mayoría de ellas en este sector trabajan de manera informal, les están dando de baja a sus trabajadores. Por una parte, han tenido que despedir a trabajadores, los que salen de inmediato del empleo formal, y por la otra, han hablado con sus trabajadores y les han dicho que no pueden pagar el INSS. Así estamos retrocediendo en la formalización de nuestras empresas, algo en lo que habíamos avanzado”, comentó Ordóñez.

La empresaria del sector textil refirió que la tela también está más cara porque tiene que pagar impuestos de importación. “Las tiendas distribuidoras de tela e insumos les están subiendo, y además les están poniendo nuevas reglas. Por ejemplo, si alguien llega a comprarles menos de 10 yardas, se lo venden a precio unitario. Todo esto está ahorcando a las pymes”.