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Del 1 de enero de este año a la fecha, el litro de gasolina súper ha subido alrededor de C$6.45 y el de la regular C$6.64. En estas primeras 19 semanas del año, el incremento acumulado en esos combustibles ha sido de casi el doble que en el mismo período de 2018, cuando el incremento fue de C$3.40 y C$3.36, respectivamente.

En el caso del diésel, en las primeras 19 semanas de 2018 se incrementó en C$1.97 por litro, mientras que en este año el precio ha subido C$3.15 en el mismo período.

Aunque el fin de semana último el precio de los combustibles tuvo una disminución, siguen arriba del precio de inicio de año. La gasolina súper cuesta hoy C$35.26; la regular, C$34.43 y el diésel, C$29.96 por litro.

En la primera semana del año, los precios por litro eran C$28.81, C$27.79 y C$26.81, respectivamente.

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El impacto

Patricia Rodríguez, experta en temas energéticos, explicó que los combustibles no están incluidos en la canasta básica del país, al no ser considerados un producto de primera necesidad, sin embargo, el incremento de los mismos afecta de muchas maneras a todos los nicaragüenses.

Por ejemplo, si en mayo pasado una persona pagaba C$115.6 más para llenar con gasolina súper el tanque de su vehículo de 34 litros, ahora tiene que pagar C$219.3 más.

“A una persona que tiene su vehículo o usa taxi para viajar a su trabajo en Managua tiene que desembolsar más dinero para comprar combustible, en detrimento de otros productos que tiene que comprar”, mencionó Rodríguez. 

“Ahora, si esta persona decide usar el transporte público para contrarrestar el incremento, ya todos sabemos que no es un servicio de buena calidad. Es decir, no solo afecta el bolsillo de las personas, sino también el nivel de confort. Toda la ciudadanía debería tener un buen nivel de confort en el transporte a su trabajo”, comentó la experta.

Rodríguez, quien es consultora en temas energéticos, manifestó que en algunos sondeos que se han realizado en Managua, se detectó que algunas personas que viven relativamente cerca de su trabajo, antes iban a almorzar a su vivienda y ahora no lo hacen, por el alza de los hidrocarburos. 

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Otra medida que han adoptado las personas para el ahorro de combustibles, según la experta, es dejar de usar el aire acondicionado de los vehículos. “Usted me puede decir: pero esas son afectaciones superfluas. Pues no, porque con el calor de Managua es un riesgo para la salud. El aire acondicionado es una necesidad para la salud de las personas, no un confort, y eso también se ha visto afectado con los incrementos de los combustibles”,indicó Rodríguez.

Los incrementos en las gasolinas y el diésel golpean los bolsillos de los consumidores, teniendo en cuenta que las empresas y comerciantes tienen que gastar más en el transporte de los productos, lo que encarece la canasta básica, opinó Rodríguez.

En el caso del diésel, en las primeras 19 semanas de 2018 se incrementó en C$1.97 por litro. Archivo/END

Por otra parte, la experta en temas energéticos refirió que al incremento del precio de los combustibles hay que sumar las constantes quejas de los consumidores con las gasolineras que no despachan la cantidad correcta de combustible que se compra. “El INE debe regular ese problema. Es algo que yo he vivido y que es una constante en las redes sociales”, aseveró. 

Sin limites

Patricia Rodríguez explicó que en Nicaragua no están regulados los precios de combustibles y aunque eso es bueno, porque es libre mercado, sugiere que haya un límite en los incrementos de precios de los combustibles en el país.

Los incrementos en las gasolinas y el diésel golpean los bolsillos de los consumidores. Archivo/END

“Los combustibles han subido de precio enormemente y sin razón. Es cierto que algunas veces el precio del petróleo sube y en los últimos meses ha subido un poco, pero no tanto como para subir el de los combustibles demasiado. Además, cuando el precio del petróleo baja no se da esa disminución en los combustibles. Entonces, la solución no es que regulen los precios, pero sí establecer mejores parámetros para que no pasen de un límite”, comentó Rodríguez.

Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), en el primer bimestre del año la factura petrolera experimentó una caída de 21.2% y el factor que determinó esa caída fue la disminución en los precios de referencia del crudo.

“En el caso del petróleo crudo, se mostró una disminución de 15.4%, en los precios contratados a febrero y en el caso de los combustibles, la disminución de los precios fue de 13.7%”, indicó el Informe de Comercio Exterior del Banco Central.

En el 2018 el país consumió 2.78 millones de barriles de gasolina y 4.27 millones de barriles de diésel.