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Las exportaciones de mango, igual que las de cítricos; sandía, coco y piña, todos productos no tradicionales, registraron una importante disminución en el 2018, según el Plan de Producción, Consumo y Comercio 2019-2020.

De acuerdo con el plan, Nicaragua exportó 126,400 quintales de mango en el 2018, pero fue una cifra inferior en 12.7% que la de 2017. Con las ventas de ese producto se generaron US$3.3 millones; sin embargo, ese valor fue menor en 26% que el de 2017.

Howard González, gerente general de Mangosa, explicó que la caída en el volumen de las exportaciones de mango se debió al ataque de ciertas plagas y enfermedades que mermaron la producción y la calidad del producto de exportación.

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González dijo que antes no había mucha incidencia de esas plagas y enfermedades, pero en los últimos años se ha venido incrementando.

“Esto afectó la floración de los árboles y también la calidad de los frutos. Aunque cosechamos una cantidad similar de frutas que los años anteriores, la cantidad de ellas con calidad de exportación fue menor, siendo mayor la de frutas de descarte. Eso originó la caída del volumen”, indicó el empresario.

Caída de precios

La caída en volumen de la venta de mangos en el exterior provocó también un bajón en el valor de las exportaciones de ese producto, y el impacto fue mayor por una disminución de los precios.

González informó que el 90% del mango nicaragüense se vende a EE. UU., a precio de mercado, pero aprovechando una “ventana” en la que los grandes productores no exportan.

“Hay varios productores grandes de mango en Latinoamérica. Sin embargo, cuando nosotros entramos a EE. UU., ninguno de ellos está presente, por lo tanto nosotros logramos precios relativamente buenos. Pero en la agricultura no todas las variables pueden ser controladas a la perfección. Nosotros hemos venido trabajando de manera que nuestra cosecha se dé en un período de tiempo que se abre nuestra ventana, pero cuando uno de los gigantes, como Perú o como México, se retrasa o adelanta en su entrada al mercado, nos afecta directamente”, relató el exportador. 

De acuerdo con González, ese fue el caso del año pasado. Perú, que por lo general envía su mango a principio o mediados de enero, salió tarde, mientras que el mango nicaragüense entró a finales de enero o principios de febrero. 

“Pasamos más o menos como un mes, de los 3 meses de nuestra zafra junto con Perú, cuando ese país puede colocar en el mercado de EE. UU. en una semana la misma cantidad que nosotros colocamos en toda la zafra”, explicó el gerente general de Mangosa.

Nicaragua exportó 126,400 quintales de mango en el 2018. Archivo/END

Según González, el precio del mango exportado cayó más del 50% en 2018. Esto porque, refirió que en un año normal, el precio oscila entre US$6.5 y US$8 por caja (4 kilogramos), pero el año pasado el precio descendió a entre US$3 y US$3.5.

Otros productos

Los cítricos, cuyas exportaciones generaron US$14.1 millones, registraron una caída de 5.4% en su valor.

Las exportaciones de sandía también registraron una caída de 48.2%, en volumen, y de 76.1% en valor; las de coco, de 11.2% (volumen) y 27.2% (valor); y las de piña, de 94.6% (volumen) y 75.4% (valor).

Guillermo Jacoby, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN), explicó que por lo general el mercado de los productos no tradicionales funciona por “ventana”.

Una ventana es un período de tiempo en que se abre la posibilidad de comercializar esos productos en un mercado específico; por ejemplo, el de los EE. UU. Jacoby explicó que tradicionalmente la ventana de los productos no tradicionales de Nicaragua se abre en invierno norteamericano, porque el clima es muy frío y no pueden entrar los productos de origen mexicano.

“Es una ventana como de cuatro a seis semanas, donde los exportadores nicaragüenses pueden introducir productos, antes de que salga la producción mexicana, la cual sale un poco más tarde debido al frío”, contó el presidente de APEN.

La ventana se puede abrir entre enero y marzo, pero de acuerdo con Jacoby, se puede mover un poco.

“Si la ventana coincide con la producción de un determinado producto, ese año es buenísimo, pero el cambio climático ha estado afectando las ventanas. Esto afecta la producción de países como el nuestro, pero también la de los grandes exportadores, como México. Esta podría ser una de las causas posibles de la caída de los productos no tradicionales, que tienen una ventana muy particular”, dijo Jacoby.

El precio del mango exportado cayó más del 50% en 2018. Archivo/END

Los retos

Howard González, el gerente de Mangosa, dijo que las exportaciones de mango se enfrentarán nuevamente en el presente ciclo a las variables del mercado, las enfermedades y plagas, el mantenimiento o mejora de la productividad, pero también se enfrentarán este año a otras variables originadas por la crisis que vive Nicaragua.

“Nosotros trabajábamos con líneas de créditos, (pero) ahora no tenemos líneas de créditos disponibles. Nosotros teníamos exoneraciones; por ejemplo, en maquinaria y agroquímicos, (pero) ahora tenemos que pagar impuestos sobre los repuestos, maquinaria y agroquímicos. Sumado a eso está el incremento que tenemos que pagar en el INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social). Todo eso lo que ha hecho es incrementar nuestros costos de producción, pero nosotros no podemos aumentar el precio del producto, porque este está dado por la oferta y la demanda del mercado”, explicó el exportador.

El presidente de APEN señaló que, si bien Nicaragua debe seguir apostando por aumentar sus exportaciones de productos no tradicionales, debe trabajar en darles valor agregado y un poco más de sofisticación, para que no sean solamente productos de ventana. 

“Por ejemplo, en vez de exportar mango entero fresco, se podría exportar trozos de mango deshidratado o mermelada de mango. Ese tipo de productos se puede exportar todo el año”, contó Jacoby.

Energía cara

Mangosa tiene una planta congeladora y empacadora de productos, con la cual hace algún tiempo decidió exportar cubitos y pulpa de mango.

La empresa obtenía un mejor precio por esos productos, con procesamiento y mayor valor agregado, que por las frutas frescas, pero se encontró con un obstáculo que no le permitió continuar. 

Las exportaciones de mango se enfrentarán nuevamente en el presente ciclo a las variables del mercado. Archivo/END

“Gran parte del costo por la manufactura que se tenía que hacer a esos productos tenía que ver con la energía eléctrica. Como se mandaban congelados se necesitaban equipos especiales para congelar las frutas en un dos por tres, pero también se necesitaban cuartos fríos para mantenerlas a 40 grados bajo cero. Pero el consumo de electricidad era grande y el costo de la electricidad en este país es tan grande que al final el costo adicional era mayor que el precio adicional que conseguíamos por darle valor agregado al mango. Al final del día era más rentable enviarlo como fruta fresca”, explicó González.

El empresario dijo que si en Nicaragua se lograra reducir los costos de energía, no solo la industria del mango se desarrollaría, sino también la de otros productos, y refirió: “Nuestra competitividad y, por ende, rentabilidad serían muchísimo mayor. El costo de la energía eléctrica aquí es un lastre que no nos permite despegar y en otros casos hasta nos puede hundir”.