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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó este jueves su optimismo sobre una posible solución a la disputa comercial con China, aunque Pekín se prepara para imponer un nuevo aumento de los aranceles el sábado. “Creo que lo estamos haciendo muy bien con China”, dijo a periodistas.

Según el mandatario, “China está muy ansiosa por llegar a un acuerdo” con Estados Unidos porque la guerra arancelaria tiene “un efecto devastador” en el gigante asiático.

La economía china, argumentó, se está desacelerando, “las compañías están huyendo de China para evitar los aranceles” y se instalarán en Vietnam u otras partes de Asia.

Estas palabras surgieron en momentos en que Pekín se dispone a aumentar sus aranceles a productos estadounidenses equivalentes a US$60,000 millones a partir del 1 de junio, en respuesta a las medidas adoptadas el 10 de mayo por Washington.

Al denunciar un cambio radical del gobierno chino en las negociaciones comerciales, Trump había impuesto aranceles adicionales a US$200,000 millones de productos del gigante asiático.

“Terrorismo económico”

China consideró este jueves que la guerra comercial bilateral lanzada por el presidente Trump, a base de aranceles punitivos y de sanciones contra sus empresas supone un “terrorismo económico”.

“Somos contrarios a la guerra comercial, pero no nos da miedo”, declaró durante una rueda de prensa el viceministro chino de Relaciones Exteriores, Zhang Hanhui.

“Nos oponemos completamente a este recurso sistemático a las sanciones comerciales, a los aranceles y al proteccionismo. Esta instigación premeditada de un conflicto comercial constituye un terrorismo económico, un chovinismo económico y un acoso económico puro y duro”,  añadió.

China se muestra cada vez más ofensiva frente a lo que considera unas presiones intolerables de Washington en su contra. La guerra comercial entre las dos potencias se intensificó a inicios de mayo, cuando Washington aumentó los aranceles punitivos a productos chinos. Donald Trump también aumentó la presión a Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones, número dos mundial del sector de los teléfonos inteligentes y líder planetario de la red 5G.

Donald Trump. Archivo/END

En nombre de la seguridad nacional, una ley estadounidense prohíbe desde el año pasado a las administraciones federales comprar equipos y servicios del grupo y trabajar con terceras empresas que sean clientes suyos.

El gobierno de Trump también prohibió a las empresas estadounidenses vender tecnologías a Huawei, lo que pone en riego el crucial suministro del gigante chino de componentes electrónicos fabricados en Estados Unidos.

“Este conflicto comercial también tendrá un impacto negativo importante en el desarrollo y el reimpulso de la economía mundial”, advirtió Zhang Hanhui durante una rueda de prensa.

Medios y responsables políticos chinos amenazan ahora con una reducción de las exportaciones de tierras raras a Estados Unidos, lo que podría privar a las empresas norteamericanas de un recurso fundamental.

China asegura más del 90% de la producción mundial de este conjunto de 17 metales, indispensables para las tecnologías y presentes en teléfonos celulares, pantallas de plasma, vehículos eléctricos y armamento.