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Una reducción de las exportaciones de desechos plásticos de Nicaragua por cambios por parte de China de la política de aceptación de resina plástica, puede provocar que más basura de este tipo termine en los cauces, según empresarios de la industria de reciclaje.

Según el Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex), las exportaciones de desechos plásticos de Nicaragua cayeron de mayo de 2018 a mayo de 2019 un 77%.

Hasta mayo de este año se exportó un volumen de 187,706 kilogramos de desechos plásticos, lo que equivale a US$69,191. Sin embargo, para el mismo periodo de 2018, se envió al exterior 732,536 kilogramos de desperdicios plásticos, lo que dejó 310,449 dólares de ingresos. Eso quiere decir que hubo una reducción de más de 500,000 kilogramos y alrededor de US$240,000 menos.

María Espinoza Gutiérrez, administradora de la empresa Tableco, que se dedica a la fabricación de objetos como bancas, sillas, mesas y hasta postes a partir de plástico desechado, indicó que la reducción de exportación de plástico los afectó, ya que en su línea de trabajo producían resina plástica, materia prima que exportan a otros países.

“China cambio sus políticas para la aceptación de resina plástica procedentes de otros países y eso nos ha afectado muchísimo”, expresó. La resina es material plástico triturado en pequeños tamaños, como hojuelas de maíz y es la materia prima de otras industrias como las productoras de baldes, tapas, panas y fuera de Nicaragua la utilizan para el proceso de incorporación de bompers de vehículos, según Espinoza.

El principal destino de exportación de esta resina era China, no obstante, este mercado cerró a finales de 2017. El año pasado empezaron a trabajar con otros destinos de exportación como Estados Unidos, sin embargo, a través de terceros y la demanda no es tan grande como la de China, según Espinoza.

Hasta mayo de este año se exportó un volumen de 187,706 kilogramos de desechos plásticos, lo que equivale a US$69,191. Mauricio González/END

Los chinos fueron cerrando las exportaciones de forma paulatina, por lo que dejaron de percibir entre 20 a 30 mil dólares cada uno o dos meses, afirmó Espinoza Gutiérrez, quien agregó que al mes exportaban a China dos contenedores.

“Mantenemos el contacto con algunos mercados de exportación en Estados Unidos y Europa a través de terceros”, indicó.

Desechos más caros 

Espinoza indicó que compran material a los recolectores que andan en las calles o acopiadoras, pero que el material PET, de las botellas plásticas de un solo uso, se ha encarecido.

“El inconveniente es que el precio por el kilo de botellas plásticas ronda los 12 a 15 córdobas”, destacó.  Dijo que ese precio no es competitivo en el mercado extranjero, ya que es casi igual al precio de compra el mercado internacional. “Lo compramos caro y lo vendemos casi al mismo precio, y los beneficios no son buenos”, afirmó. 

La resina es material plástico triturado en pequeños tamaños, como hojuelas de maíz y es la materia prima de otras industrias como las productoras de baldes, tapas, panas y fuera de Nicaragua la utilizan para el proceso de incorporación de bompers de vehículos. Archivo/END

Debido a la crisis sociopolítica y las pocas ventas, la empresa Tableco ha tenido que hacer reducción de personal y jordanas que se traduce en reducción de producción. “Hemos tenido que despedir alrededor de 15 personas desde finales del año pasado a esta etapa”, aseguró. 

Estos problemas que está enfrentando la industria de reciclaje de Nicaragua, harán que el volumen de basura plástica en calles y cauces se incremente y eleve los niveles de contaminación, según Espinoza.

Según el ecólogo Fabio Buitrago, en 2015 sacaron del fondo de la bahía de San Juan del Sur unas cuatro toneladas de basura, y eso que solo limpiaron un 10% de la bahía, y en Xiloá, para 2008, alrededor de 8 toneladas.

La mayor parte de la basura que se extrae de las playas son botellas plásticas.

En un informe mundial sobre Medioambiente, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), publicado en marzo de este año, el organismo urgió lograr un acuerdo global para reducir las 8 millones de toneladas de plástico arrojadas cada año a los océanos.