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Las posibilidades de que la llamada peste porcina africana (PPA) entre a América tienen preocupadas a las autoridades sanitarias y a los porcicultores de todo el continente.

Esa enfermedad ha provocado el sacrificio de más de un millón de cerdos en China, desde que fue detectado el primer brote en agosto de 2018, aseveró el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

El organismo exhortó este viernes a reforzar la salud animal y fortalecer los servicios veterinarios públicos y privados en sus treintaicuatro estados miembros para evitar la reaparición de la PPA en el continente americano, que estuvo presente hace 40 años.

La peste es altamente infecciosa para los animales, manifestó el IICA, y aclaró que es inofensiva para las personas.

Marcos Umanzor, presidente de la Cámara Nicaragüense de Porcicultores (Caniporc), dijo a El Nuevo Diario los porcicultores de este país sí están preocupados por esa enfermedad y que están informados al respecto. “La peste porcina africana está haciendo devastaciones en China, África y ciertos países de Europa”, indicó Umanzor.

Medidas

El IICA aseveró que los factores claves para evitar una potencial diseminación de la enfermedad son los controles reforzados en fronteras, manejo de desperdicios alimentarios de aviones y barcos, atención redoblada a los signos clínicos de los cerdos en las granjas para eventuales reportes a los servicios oficiales de sanidad e incremento de las medidas de bioseguridad.

El primer brote de esta enfermedad fue detectado en agosto de 2018. Archivo/END

“Los efectos negativos de la enfermedad se incrementan ya que el sacrificio de animales es la medida recomendada para tratar de contenerla en caso de su llegada”, explicó Robert Ahern, líder del Programa en Sanidad Agropecuaria e Inocuidad y Calidad de Alimentos (SAIA) del IICA.

El presidente de Caniporc dijo que en Nicaragua ya se están tomando las medidas recomendadas en los puertos marítimos, aeropuertos y pasos fronterizos terrestres para evitar esa enfermedad. “Ya la alerta aquí está emitida a los productores, así como se invitó a los productores al lanzamiento de un video sobre qué es el PPA y cómo evitar el ingreso a las granjas. Nosotros tenemos como dos meses de estar trabajando en eso”, aseveró.

Umanzor señaló que los otros países de la región están tomando las mismas medidas. Eso lo sabe porque Caniporc forma parte de la Organización Iberoamericana de Porcicultura, con la que comparten información.

De acuerdo con la nota del IICA, la peste porcina africana no está presente en América desde hace casi 40 años. Archivo/END

Entre las acciones planificadas por el IICA para enfrentar esa enfermedad están cursos en el Caribe y en América Latina sobre enfermedades transfronterizas, con énfasis en la PPA, el fortalecimiento de programas de vigilancia y técnicas de recolección de muestras, particularmente con respecto a su preparación y envío a los Estados Unidos, y desarrollo de capacidades de respuesta ante emergencias.

Ya hubo en América

De acuerdo con la nota del IICA, la peste porcina africana no está presente en América desde hace casi 40 años.

“Fue detectada en Cuba en 1971 y 1980, en Brasil y República Dominicana en 1978, y en Haití en 1979. Sus efectos fueron devastadores y generaron grandes pérdidas. El IICA tuvo un papel protagónico en la erradicación de esta enfermedad en ese período”, contó el organismo, con sede en Costa Rica.

Robert Ahern dijo que “el movimiento de mercancías, especialmente de carne y productos con carne de cerdo, y pasajeros entre Europa y Asia, en particular China, y las Américas constituye un aspecto clave para la potencial reintroducción de la enfermedad en el continente”.

Según el IICA, China es el mayor productor mundial de carne de cerdo, pero ha sufrido una reducción del 20% de la población porcina debido al sacrificio y la muerte de cerdas madres desde que se inició la epidemia, según los reportes oficiales.

Según el IICA, China es el mayor productor mundial de carne de cerdo. Archivo/END

Asimismo, la producción de carne fresca y controlada de plantas procesadoras se redujo en un 17.3% entre enero y febrero de 2019, si se compara con los mismos meses de 2018, mencionó la nota de prensa del IICA.

Aseveró además que el precio de la carne de cerdo se disparó en China y en el mercado de futuros de la Bolsa de Chicago, de Estados Unidos. En Europa aumentó un 18% en promedio, mientras que Japón y Corea del Sur, dos importantes importadores, ejecutan manejo de reservas de inventarios, indicó el organismo.

El organismo señaló que los países exportadores de carne de cerdo y otras carnes substitutas, especialmente la de pollo, podrían conseguir beneficios por estos cambios de precio y de demanda.

Umanzor afirmó que a muchos de los países de Latinoamérica se les abrió las puertas para poder exportar carne de cerdo a China, porque el país asiático “prácticamente mermó su producción porcina”.

“Por ejemplo México está exportando a China. Colombia, Brasil y Chile están exportando para China. Creo que Argentina y Panamá muy pronto iban a abrir esa posibilidad. En este caso, creo que la enfermedad es negativa, pero también tiene un aspecto positivo”, refirió el porcicultor.

Los porcicultores de Nicaragua no pierden las esperanzas de alcanzar algún beneficio. “Si China le sigue comprando carne de cerdo a Estados Unidos, vendría a encarecer ese producto en Estados Unidos. A los importadores de carne de cerdo de Estados Unidos probablemente les resultaría más comprar producto nacional que importar”, opinó Umanzor.

Esa enfermedad ha provocado el sacrificio de más de un millón de cerdos en China. Archivo/END

Para los porcicultores sería un respiro, ya que la carne de cerdo de Estados Unidos tendrá acceso con cero aranceles a Nicaragua en el 2020.

Nicaragua, según Umanzor, importó 17 millones de libras de carne de cerdo en 2018. Mientras tanto, los porcicultores nacionales formales produjeron 31 millones de libras. 

Otro efecto de esa peste, explicó el IICA, es que la reducción del inventario porcino, especialmente en China, golpea la demanda de materia prima para la alimentación de esos animales, como soya, maíz y harina de pescado, entre otros, algo que tendrá efectos sobre los precios y afecta la agricultura de ciertos países.