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La urbanización es una de las actividades económicas de Nicaragua más golpeadas por la crisis, después del turismo y la construcción, por lo que el sector empresarial está recurriendo a nuevas estrategias para la colocación de viviendas.

Los urbanizadores estimaban que este año lograrían colocar entre 1,000 y 1,500 viviendas, sin embargo, la situación económica y el desempleo en Nicaragua ha provocado una fuerte contracción en el sector desde finales de 2018.

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, estima que este año las colocaciones podrían estar por debajo de las 1,000 unidades en todo el país.

La venta de casas por año. Gerald Campos/END

“Desafortunadamente volvimos al punto de partida cuando empezamos este esfuerzo de llevar soluciones de vivienda a las familias nicaragüenses. Me refiero a que todo lo avanzado desde el año 2009 se ha perdido prácticamente. Creo que sería un número por debajo de las 1,000 casas”, estima el presidente de la cúpula empresarial.

En 2018, el sector logró una colocación de 3,108 viviendas, incluyendo las de personas particulares y de otros proyectos, pero fue una cifra menor en 1,630 unidades con respecto al 2017, cuando se finalizaron 4,738 casas, según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN). 

Se estimaba que en el 2018 el sector urbanizador tuviera un crecimiento entre 15% y 20%, proyectando colocar unas 6,000 unidades en todo el año, sin embargo, desde abril de 2018 empezaron a sufrir una reducción en las colocaciones. 

“La situación se ha empeorado por la falta de financiamiento por un lado y por la falta de certidumbre en el empleo por el otro”, agregó Aguerri.

La situación económica y el desempleo en Nicaragua ha provocado una fuerte contracción en el sector desde finales de 2018. Óscar Sánchez/END

Según el presidente del Cosep el sector continúa deprimido por la falta de “confianza y certidumbre” que existe en el país. 

La Cámara de Urbanizadores de Nicaragua (Cadur) realizó el pasado 8 de junio una feria en la que 15 empresas presentaron una oferta de 18 proyectos urbanísticos, lo que abre las expectativas al sector y sirve como una herramienta de medición para definir cuántas viviendas pueden venderse en el año. 

“De las ferias sacamos datos para poder definir el comportamiento de mercado y proyecciones de crecimiento (…). La oferta en el país se centra principalmente en vivienda de interés social que se financia a través del fideicomiso de Invur con fondos del BCIE y en la oferta de lotes urbanizados o semiurbanizados a plazos”, explicó la presidenta de Cadur, Hilaria Salinas. 

La reciente feria, según Salinas, tuvo “buena aceptación” y las empresas urbanizadoras lograron establecer contacto con unas 1,100 personas que están interesadas en adquirir una vivienda. 

Colocación de lotes

Algunas empresas, como Lacayo Fiallos, están ofreciendo áreas de lotes dentro de residenciales que se aprueban de forma inmediata sin solicitar a los interesados colillas del seguro social o fiador, por ejemplo. 

“Entendemos que conseguir un crédito ahorita es muy difícil y si logras conseguirlo es con altas tasas de interés. Pensando en cómo podemos ayudar a la familia nicaragüense que sueña en tener su hogar, decidimos apoyarlos ofreciéndoles financiamiento”, escribió en su cuenta de Twitter, Ricardo Meléndez, representante de la empresa. 

Según la presidenta de Cadur, esta es una estrategia en la que muchas empresas pasan de no vender “por falta de financiamiento a tener un flujo mensual por el pago de los lotes”.

En 2018, el sector logró una colocación de 3,108 viviendas. Óscar Sánchez/END

“Los urbanizadores ofrecen estos lotes con financiamiento directo de las empresas a plazos de 3 a 5 años”, explicó Salinas. 

“El problema es quién va primero a financiar, y segundo, si el cliente que está buscando ahora esa institución que está dispuesta a financiar tiene la certeza de que no va a ser afectado por la crisis en esta circunstancia que estamos viviendo”, apuntó Aguerri. 

El presidente del Cosep señaló que este tipo de estrategias en la colocación de lotes es un cambio de estrategia y significa que toman ese riesgo como un primer paso para futuras construcciones.

“Cuando vos apostás a ese tipo de decisión es una apuesta hacia el futuro, porque en este tipo de operaciones en realidad el urbanizador no está ganando, lo que está es tratando de crear una expectativa a que si las condiciones cambian en el futuro, tener una base elaborada con estas personas que compran un lote a plazos”, puntualizó Aguerri.