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Costa Rica y Panamá concentran 75 % de IED para el Istmo

En 2008, la Inversión Extranjera Directa -IED- en Centroamérica alcanzó los 12,706 millones de US dólares, lo que significó un aumento del 4.3% con respecto del año anterior. Este es un dato positivo si se considera que el flujo de IED a nivel mundial tuvo un retroceso de 15%.

Al analizar la IED por país se observa que tanto Panamá como Costa Rica continúan siendo las naciones más atractivas, concentrando más del 75% de la IED. Mientras en Panamá la IED representó el 32.7% del total de la actividad económica (es decir, el PIB), en Costa Rica, Honduras y Nicaragua ésta alcanzó, entre el 6.3 y el 9.9% del PIB. En contraste, en Guatemala y El Salvador, la IED representó menos del 4% del PIB.

Si bien la ubicación geográfica de Centroamérica la hace atractiva a la IED, existen tres elementos que explican, al interior de la región, los resultados tan desiguales entre países. Primero, las características de la población en edad de trabajar. Mientras en Panamá y Costa Rica más del 50% de los trabajadores urbanos cuentan con más de 10 años de educación, en el resto de países, con excepción de El Salvador, este indicador se reduce a cerca del 35%, lo que se hace más dramático en las áreas rurales.

Mientras, por ejemplo, Panamá cuenta con vías de comunicación (puertos, aeropuertos, telefonía, entre otros) efectivas, y Costa Rica con un marco legal y de justicia consolidado. En ambas naciones el presupuesto público supera el 30% del PIB.

El resto de países, con presupuestos públicos limitados, avanzan lentamente en la generación de estados gobernables democráticamente y con capacidad de generar bienes públicos estratégicos para el desarrollo tales como educación, salud, justicia, seguridad, e infraestructura, entre otros.

Tamaño del mercado

Los países de Centroamérica menos atractivos a la IED son también los más desiguales en la distribución de la riqueza, lo que provoca, además de problemas sociales, mercados domésticos más pequeños y menos interesantes para la inversión extranjera.

Para atraer más y mejor inversión extranjera en los próximos años, Centroamérica debe adoptar políticas públicas con una visión regional, que garantice la estabilidad democrática, el desarrollo humano y la competitividad. Para ello será preciso apartarse de la visión simplista del desarrollo extractivista (explotación de recursos naturales sin visión de sostenibilidad), de la limitación del gasto público como sacrificio viable para el otorgamiento subjetivo de privilegios fiscales y de la guerra de incentivos interregional.