•  |
  •  |
  • AFP

La finalización del acuerdo entre Fiat y Chrysler hoy saca de la quiebra al constructor automotor estadounidense, y supone un gran éxito para el grupo italiano, que volverá al mercado estadounidense y se reforzará en la competición mundial. El "nuevo Chrysler", que emerge del proceso judicial, será "inmediatamente" operativo, según un comunicado conjunto publicado al día siguiente de que la Corte Suprema de Estados Unidos autorizara la operación.

La nueva sociedad, compuesta por el "grueso" de los activos del constructor estadounidense, y que tomará el nombre de Chrysler Group LLC, estará participada en un principio en un 20% por Fiat, que podrá aumentar su parte por etapas hasta el 35%, mientras que los Estados estadounidense y canadiense tendrán respectivamente un 8 y un 2% y un fondo de gestión sindical el 55%. Fiat podrá más adelante tomar el control del grupo, una vez que hayan sido reembolsados los 6.000 millones de dólares adelantados por Washington para la supervivencia de Chrysler.

El patrón de Fiat, Sergio Marchionne, asumirá la dirección general del nuevo grupo, mientras que la presidencia del consejo de administración será para Robert Kidder, hasta ahora presidente del consejo de administración de Chrysler. En la operación, Fiat no aportará capital, sino su tecnología, para que Chrysler pueda producir sus automóviles de pequeño tamaño y ahorradores de carburante, indispensables para su relanzamiento.

Ambos equipos trabajan ya "en el desarrollo de nuevos vehículos de alta calidad, respetuosos con el medio ambiente y ahorradores de carburante, que serán en el futuro la marca de Chrysler", comentó Marchionne, confiado en que con la alianza se conviertan pronto en uno de los líderes mundiales del sector. Con esta alianza, además, Fiat entra en el mercado estadounidense, al que quiere regresar con sus marcas Fiat 500 y Alfa Romeo. Alfa Romeo dejó de estar presente en Estados Unidos en 1995 y Fiat en 1983.

Ayer, la Corte Suprema estadounidense se negó a volver a examinar el caso, y permitió el cierre de una reestructuración conducida a bombo y platillo por el gobierno estadounidense. El asunto ha sido solucionado en menos de seis semanas, un plazo récord para una operación de tal magnitud. El plan de adquisición de Chrysler fue aceptado por un juez de quiebras y una corte de apelación la semana pasada. Sin embargo, el caso llegó a la Corte Suprema, que lo bloqueó brevemente, a causa de una demanda presentada por fondos de pensión del Estado de Indiana (centro-norte de Estados Unidos).

Ahora la "prioridad" es Chrysler
Para Fiat, un peso mediano del sector que levantó cabeza de la mano de Marchionne y que espera aprovechar la crisis para subir escalones en la jerarquía mundial del automóvil, la concretización de la operación con Chrysler es un importante éxito. Con esta operación, el grupo italiano se saca la espina de Opel, filial del estadounidense General Motors (GM), cuya adquisición perdió hace diez días ante el canadiense Magna.

Según un portavoz de Fiat, Chrysler es ahora la "prioridad" del grupo italiano. Sin embargo, Fiat sigue buscando nuevos socios que le permitan alcanzar un nivel de producción de entre 5,5 y 6 millones de vehículos anuales. Por el momento, Fiat y Chrysler producen juntos unos 4 millones de vehículos al año.