• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

Cuando Ángel Briceño conoció el mundo de las abejas en los primeros años de su carrera de zootecnia, en una universidad de Managua, no imaginó que unos años más tarde sería uno de los más grandes apicultores de San Francisco Libre.

Briceño, de 25 años de edad, vio truncada su carrera universitaria por un rayo que le cayó a su papá, quien no pudo seguir apoyándolo en sus estudios.

“Me gustó la forma en que trabajan las abejas. Cuando se dio este accidente de mi papá, incursioné en la apicultura, para ver la manera de llevar ingresos al hogar. Ya tengo 6 años y hoy tengo 40 colmenas. Soy el propio dueño de mi negocio. Mi papá se recuperó y me ayuda en el trabajo. Producimos alrededor de 16 o 17 bidones de miel”, contó Briceño.

El joven apicultor sueña con mejorar la calidad de su miel para conseguir un buen mercado en el exterior y seguir creciendo, tanto en número de colmenas, como en la productividad de las mismas.

Como él, otros 29 productores de miel del municipio de San Francisco Libre, del departamento de Managua, participa en el proyecto “Santa Rosa Organic Honey Proyect”, que están llevando a cabo las organizaciones Fundación Kolping Nicaragua, American Nicaraguan Foundation (ANF) y la empresa Jicote Natural.

En el proyecto, Fundación Kolping y ANF están realizando una serie de talleres sobre manejo apícola, sanidad apícola, derivados de la miel, procesos de manufactura, entre otros, con el fin de desarrollar los conocimientos técnicos de los 30 apicultores de San Francisco Libre, los que juntos tienen alrededor de 180 colmenas.

Por su parte, Jicote Natural, una empresa joven, dedicada al negocio de la miel que proviene de reservas naturales y floraciones silvestres, se encargará de asegurar un mercado a los apicultores.

San Francisco Libre está ubicado dentro del llamado Corredor Seco de Nicaragua. Archivo/END

En el caso de Jicote, que trabaja a través de un modelo de economía colaborativa y valor compartido, también ha donado alimento para abejas para combatir la sequía que afecta en la zona de San Francisco Libre, dijo Alejandro Álvarez, representante de la marca.

Magali Padilla, una de las 12 mujeres que participan en el proyecto, contó que en San Francisco Libre la apicultura es relativamente nueva. “En el municipio se extraía miel, pero de manera silvestre. Yo empecé hace 3 años, porque una oenegé nos llevó colmenas y empezamos sin ningún conocimiento, pero hemos ido venciendo obstáculos y nuestra mayor meta es aumentar nuestra producción”, expresó.

La apicultura que antes se dedicaba a la agricultura de granos básicos, empezó con tres colmenas. En la actualidad posee cuarenta. Dijo que han avanzado gracias a las oenegés que han llegado al lugar a apoyarlos, como Fundación Kolping y ANF.

La capacitación será una de las claves del proyecto, para que los apicultores aprendan un mejor manejo del apiario o colmenar. Oscar Sánchez/END

Igual que el joven Briceño, Padilla anhela lograr una certificación de miel orgánica y tener un mercado fijo para vender su producto y a buen precio.

Baja productividad

San Francisco Libre está ubicado dentro del llamado Corredor Seco de Nicaragua. Es por eso que, para el ingeniero Berklin Martínez, del Centro de Entrenamiento Agrícola de ANF, la productividad apícola sufre constantes y considerables bajas.

“Los productores andan produciendo entre 10, 12 y 15 litros de miel por colmenas (algunos) y con este proyecto queremos que produzcan entre 20 y 25 litros por lo menos, pero si es posible, más de eso”, refirió Martínez.

Alfredo Torres, director ejecutivo de Fundación Kolping, destacó que entre las metas del proyecto está alcanzar un mayor índice de productividad por colmena y coincidió en que actualmente es muy baja.

“En comparación con otros países de Centroamérica, Nicaragua tiene los índices más bajos en productividad de miel. Incluso, como país, tenemos un amplio territorio para producción de miel que no lo aprovechamos. Según los datos del año pasado, andamos por unas 45,000 colmenas a nivel nacional, pero El Salvador, que tiene menos territorio, tiene más de 250,000 colmenas. Nicaragua solo cubre alrededor del 12% del territorio que podría explotar con la apicultura”, señaló Torres.

La capacitación será una de las claves del proyecto, para que los apicultores aprendan un mejor manejo del apiario o colmenar.

Un tema importante que deben conocer los apicultores es el de la nutrición. Oscar Sánchez/END

“Tenemos un módulo de manejo técnico del apiario, que les servirá para conocer todos los secretos que hay que desarrollar para tener un buen apiario, como la ubicación, la altura a la que hay que poner las cajas del suelo, la división de colmenas, etcétera, pero también hay otro módulo relacionado con la sanidad apícola, porque a las abejas también las afectan plagas y enfermedades, y es muy importantes que los apicultores las conozcan y cómo afectan e inciden en pérdidas”, explicó el funcionario de Fundación Kolping.

Torres añadió que otro tema importante que deben conocer los apicultores es el de la nutrición, ya que las abejas se ven muy afectadas en determinados meses del año cuando hay escasa floración. “El apicultor debe saber ingeniárselas para poder suplementar los alimentos que ellas requieren. Les enseñamos a elaborar algunas tortas con materiales, como harina de trigo o maíz, miel, entre otros”, dijo el especialista.

“La productividad depende del manejo técnico que se le dé a la colmena, el cambio de paneles, la forma de estimular a la reina. Yo ahorita ando produciendo entre 8 y 9 kilos de miel por colmena. Cuesta producir esa cantidad por la escasez de floración que hay en estos días y las sequías han venido a afectarnos”, manifestó Ángel Briceño.

Esfuerzo y dedicación

Cuando Briceño comenzó como apicultor, viajaba en bicicleta de su casa al lugar donde tiene su colmenar. Actualmente viaja en moto, la que pudo adquirir con las ganancias que le deja su negocio.

El joven emprendedor señaló que la apicultura requiere de mucho esfuerzo físico y dedicación: “Tenemos que estar constantemente pendiente de las abejas. Para ver una colmena, no necesariamente se tiene que destapar a cada rato. Uno puede ver en el vuelo de ellas (abejas) cómo están trabajando. Entonces, hay que estar pendiente. A mí me gusta la apicultura no solo por producir miel, yo lo hago por amor”, expresó el joven de San Francisco Libre.

Fundación Kolping y ANF están realizando una serie de talleres sobre manejo apícola.Oscar Sánchez/END

Para Magali Padilla la producción de miel representa una manera de obtener ingresos para el hogar y a futuro se ve como “una empresaria de producción de miel”.

“Ahora se está convirtiendo en mi principal generador de ingresos. Antes era productora de granos básicos, pero ahora que he incursionado en este rubro, me está generando mayores ingresos y la familia se está incluyendo también”, afirmó la pobladora de San Francisco Libre.

Jimmy Zamora es uno de los más recientes que ha entrado al cuidado de las abejas.

“Tengo 3 años de venirme capacitando en el área de la apicultura, pero hasta ahora, con este proyecto es que tendré la oportunidad de llevarlo a la práctica. La apicultura es muy importante, porque además es una actividad muy amigable con el medio ambiente. Al trabajar en apicultura, significa que nosotros también tenemos que reforestar”, dijo Zamora.

Según Martínez, de ANF, la iniciativa “Santa Rosa Organic Honey Proyect” beneficiará a esos 30 productores, que tienen en promedio una familia de cinco personas, por lo que a final resultarán alrededor de 150 personas beneficiadas.

Mientras tanto, Torres aseveró que parte del proyecto es desarrollar un programa de formación sobre la elaboración de subproductos de la colmena: polen, propóleos, apitoxinas, jarabes, entre otros.