Jorge Eduardo Arellano
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Campesinos de las comunidades de Lomas de Viento y Paso La Solera, del municipio de Santa Teresa, Carazo, que viven normalmente con ingresos de cincuenta centavos de dólar al día, encontraron en la crianza de iguanas verdes una posibilidad para mejorar su nivel de vida, convirtiendo la actividad en un atractivo turístico.

Este proyecto piloto, según campesinos de la zona, se convirtió en un verdadero atractivo para los amantes del turismo rural comunitario y en uno de los pocos zoocriaderos de esta especie en el país, programa que está siendo apoyado por la Universidad de Ciencias Comerciales.

Marcial Umaña, uno de los propietarios de estos zoocriaderos, mencionó que su finca es una de la más visitada en esta comunidad por turistas nacionales y extranjero, debido a la crianza de pelibuey, tortugas, cerdos, aves y bovino, pero asegura que la especie que más les llama la atención a los visitantes es la de las iguanas verdes.

“A la gente le gusta estar viendo a las iguanas, cómo comen, cómo de deslizan por los árboles y cómo se relacionan entre ellas”, dijo.

A los turistas que normalmente se acercan al zoocriadero les gusta observar el habitat de las iguanas, y desde allí pueden establecer contacto con estas especies exóticas.

Ventaja competitiva
Una ventaja competitiva de estos zoocriaderos de iguana es que los recursos de este lugar permiten a los propietarios reducirles los costos en alimentación por la crianza de estas especies, que actualmente se encuentran en etapa de reproducción para depositar en marzo entre 32 y 40 huevos.

De acuerdo con estudio de la Facultad de Ciencias Agrarias de UCC, el 75 % del presupuesto de crianza de animales es absorbido por alimentación. Este programa nació como un proyecto piloto hace dos años con el acompañamiento técnico de la facultad universitaria antes mencionada.

Noelia Zepeda, del Área de Investigación de la Facultad de Ciencias Agrarias de UCC, dijo que este proyecto surgió con la visión de crearles alternativas a los productores para que mitiguen la extrema pobreza, pero conservando el medioambiente y la biodiversidad.

“Para nosotros como universidad estos zoocriaderos representan una oportunidad para desarrollar investigaciones sobre estas especies. Sin embargo, nada de esto fuera posible sin el apoyo de la información que nos facilitan los propietarios de estos lugares”, apuntó.

Agregó que la construcción de cada uno de estos zoocriaderos tiene un costo de seis mil dólares y fueron financiados por la Cooperación Alemana y fondos de la Facultad de Ciencias Agrarias de UCC, a lo cual se le agregó la venta de plantas, de bovinos, de pelibuey y de aves, además del alquiler de caballos.