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Una recesión económica en EE. UU. en el año 2020 golpearía fuerte a todos los países centroamericanos, pero más a Nicaragua cuya economía se ha contraído debido a la crisis sociopolítica iniciada en abril del año pasado, dijeron expertos a El Nuevo Diario.

El economista José Félix Solís afirmó que, según medios internacionales, existe una probabilidad del 35% de que haya una recesión en EE. UU.

Indicó que la recesión está siendo pronosticada para el primer trimestre de 2020. “Hay una incertidumbre de qué va a pasar cuando se termine la tregua dentro de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y eso está provocando esa probabilidad de recesión”, dijo.

Señaló que no solo la economía del país norteamericano está en riesgo de recesión, sino también otras potencias: “Alemania está entrando en una fase recesiva también. En el segundo trimestre de este año bajó 0.1% su PIB. En Alemania eso es casi un escándalo y si Alemania entra en recesión, también entra Europa”.

El sector textil y de confección, dentro del régimen de zona franca de Nicaragua, ha estado analizando qué acciones tomar para que la desaceleración mundial, o una probable recesión en EE. UU., los afecte de la menor manera posible.

“Nosotros ya teníamos en el radar esas noticias. No solo se habla de una recesión en Estados Unidos, sino de una desaceleración de la economía mundial”, dijo Dean García, director ejecutivo de la Asociación Nicaragüense de la Industria Textil y de Confección (Anitec).

García dijo que es una situación preocupante para todos los sectores productivos de Nicaragua. “Si analizamos las estadísticas de Nicaragua, el mercado número uno de sus productos de exportación es Estados Unidos”, indicó.

Según García, entre las medidas que se pueden tomar para reducir el impacto de una posible recesión del principal socio comercial y económico del país está diversificar los mercados.

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Las señales

¿Qué indica una posible recesión en EE. UU.? José Félix Solís explicó que se está viendo que se está invirtiendo la curva de rendimiento. “Cuando las tasas de interés de largo plazo de los bonos del tesoro son menores que las de corto plazo, es una señal que se espera una futura inflación. La economía tiene, por lo tanto, que bajar tasas de interés, pero entrará en una fase recesiva. Lo más natural es que la tasa a 10 años sea mayor que la de un año, pero cuando eso se invierte es muy probable una recesión”, dijo el exgerente de estudios económicos del Banco Central de Nicaragua.

Para el economista Mario Arana, expresidente del Banco Central y hoy presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham), “efectivamente la economía mundial está apuntando a una desaceleración, lo que afecta no solo a Nicaragua, sino a toda Centroamérica”.

Arana señaló que la economía de Nicaragua depende fundamentalmente de EE. UU. y Centroamérica. “Si ambos lados son golpeados, eventualmente nos impacta a nosotros. Esto afecta típicamente el ritmo de crecimiento. No es lo mismo, por tanto, la perspectiva de crecimiento. Pero ahorita, a como estamos (en Nicaragua), donde en realidad no estamos creciendo económicamente, sino decreciendo, podría afectar a un sector al que no le ha estado yendo tan mal como al resto de la economía, que es el sector exportador”, señaló.

Arana piensa que todavía no está claro si habrá una recesión en EE. UU. o una desaceleración del crecimiento económico. “Pero si hay desaceleración, y mucho peor si hay recesión, hay típicamente afectación en las inversiones, remesas y las exportaciones. Son todos los sectores que están vinculados a Estados Unidos”, subrayó el economista.

José Félix Solís comentó que “de por sí las exportaciones ya van mal este año” y, con una recesión en EE. UU. sería menos probable que haya una reactivación del turismo en Nicaragua.

En 2017, antes de la crisis, a Nicaragua llegaron 367,035 turistas estadounidenses, según el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur).

“Se acaba la liquidez en los mercados internacionales para países emergentes, países en desarrollo, y menos que nosotros podamos conseguir algún recurso fuera”, opinó Solís.

El sector textil y de confección mira hacia el mercado de la Unión Europea, el cual es interesante para los empresarios de ese sector, pero Dean García admite que no es tan fácil llegar a él.

“La idea es buscar nuevos mercados, o mercados emergentes, donde podamos colocar nuestros productos que no podamos colocar en nuestros mercados tradicionales. El plan que tenemos es explorar de buena manera el mercado de la Unión Europea, porque realmente lo que nosotros exportamos a Europa es relativamente poco como sector. Entonces, sería explorar para ver qué oportunidades se pueden encontrar ahí”, explicó el director ejecutivo de Anitec.

Según el Banco Central de Nicaragua, EE. UU. fue el principal comprador de la industria textil de este país. El 90.7% del valor total exportado provino de esa nación norteamericana.

Banco Central de Nicaragua. Archivo/END

El director ejecutivo de Anitec dijo que una recesión económica en EE. UU. se refleja rápidamente a una reducción de las exportaciones y de los ingresos de las mismas a causa de la caída de los precios.

Recordó, como producto de la recesión mundial de 2008, varias empresas grandes cerraron y de la noche a la mañana se perdieron alrededor de 15,000 empleos. “Tomo su tiempito para que el sector se volviera a recuperar”, aseveró.

El exgerente de estudios económicos del BCN, José Félix Solís, señaló que la situación mundial está demasiado frágil y las autoridades del país no están tomando conciencia de la gravedad de los acontecimientos.

“Se está hablando del canal interoceánico, pero me parece que es una fantasía; y no creo que los socios comerciales que están surgiendo, como Irán, ayuden mucho. Si hay recesión, nos va a ir peor que como estamos”, manifestó el economista Solís.