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Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) de Nicaragua entraron en una etapa de supervivencia después de mediados de 2018.

A raíz de la crisis sociopolítica y económica que enfrenta este país y ante la falta de financiamiento, muchos de esos empresarios se vieron obligados a reducir personal, cambiar las estrategias de mercadeo y readaptarse a una nueva realidad.

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Zeas Apícola, una empresa dedicada a la producción, acopio y comercialización de miel, para hacerle frente a la crisis apostó por entrar al mercado internacional, debido a que el nacional se deprimió para su producto.

Durante los meses de protesta, el año pasado, las ventas locales de miel de Zeas Apícola bajaron entre un 30% y 40%.

Una de las estrategias para sobrevivir de las mipymes han sido las alianzas.  Oscar Sánchez/END

Esa caída la compensó con la introducción de otros productos que comercializan en supermercados del país.

La experiencia acumulada de más de diez años y el asesoramiento que ha recibido en programas de capacitación con diversas organizaciones, le permitieron sacar el mejor provecho en esta situación, explicó Aurora Zeas, gerente general de la empresa.

“Nos hemos adaptado, gracias a Dios”, aseveró la empresaria, quien narró que en un momento crítico pensó en cerrar.

“Las reservas nos hubieran servido para mantenernos, pero eso hubiera sido un gran error”, comentó la gerente general de esa mipyme, que cuenta con 11 trabajadores fijos y tres de forma temporal.

En septiembre próximo, esa empresa ya entregará a un distribuidor costarricense la primera orden de compra que consiguió, equivalente a 2,000 unidades de ocho diferentes productos derivados de la miel.

“Ya tenemos la primera orden de compra. Estamos preparándola (…) las salsas barbacoas a base de miel picante y sin picante, cremiel cardamomo y canela, la choco miel, miel y cacao, llevamos los dos (tipos de) jabones y el producto miel con chía y moringa (marango)”, afirmó Zeas.

Hora de emprender

Ana Corina Palacios, arquitecta de profesión, y apasionada del diseño y la decoración, se quedó sin empleo en plena crisis sociopolítica.

La arquitecta Ana Corina Palacios fabrica productos de polines.  Oscar Sánchez/END

“Yo tenía varios proyectos, como arquitecta, en diseño y construcción, pero todos se cancelaron a raíz de la crisis”, señaló Palacios.

Hace nueve meses, aprovechando que tenía máquinas para trabajar con madera, empezó a elaborar piezas “pequeñas” de “madera reciclada” (polines), logrando crear su propia empresa: Eco Art, Reciclar es Crear.

“Empecé haciendo cosas pequeñas como una porta retratera, como un macetero pequeño para cactus, y de pronto empecé a hacer mobiliario para restaurantes, porque ahorita hay mucha tendencia del estilo vintage o un poco rústico, entonces allí se adapta el polín”, manifestó Palacios.

La microempresaria tiene tres trabajadores fijos, para la elaboración de sus productos, pero debido a la situación de recesión que vive el país, está tratando de “reducir costos lo más que se pueda”.

“Nosotros nos adaptamos al presupuesto del cliente. Si el cliente tiene equis presupuesto y quiere abrir su restaurante, entonces a eso me adapto. Al producto y la mano de obra, porque no cuento con financiamiento, me encantaría tener a alguien que quiera invertir en mi proyecto, lo he hecho yo sola”, señaló.

Como en la variedad está el gusto, Eco Art ofrece sus productos a través de un catálogo en línea.

La fábrica de reciclado de plástico para la elaboración de muebles, Tableco, también estuvo a punto de cerrar operaciones en noviembre del año pasado, contó su gerente general, Jorge García.

Aurora Zeas, de Zeas Apícola, es una de las empresarias que supo sobreponerse a la crisis.  Oscar Sánchez/END

“En estos últimos meses estamos viendo que la economía está lenta y eso está afectando, porque las ventas han bajado (…) Ha sido súper difícil y por eso buscamos la manera de reducir costos en temas de energía, por ejemplo”, señaló García.

Tableco, al igual que Zeas Apícola, está pensando en vender sus productos al mercado internacional, aprovechando que son bastante amigables con el medio ambiente. El problema es que no cuenta con financiamiento.

En Triángulo Equilátero S.A. (Triangus), una empresa que vende muebles de melanina y madera, llegó a tener sus ventas en cero.

Se trata de una mipyme más que pensó en cerrar sus operaciones. Las empresas eran sus principales clientes y no estaban comprando muebles.

Durante los meses de protesta, el año pasado, las ventas locales de miel de Zeas Apícola bajaron entre un 30% y 40%. Archivo\END

“Nos dimos cuenta de que las empresas en ese momento no tenían para invertir en un mueble nuevo para su oficina. Entonces empezamos a definir cuántos empleados realmente necesitábamos administrativamente. Era difícil decirle adiós a un empleado, pero la situación se volvió bastante crítica”, señaló la gerente administrativa, Karen Tijerino.

De los siete colaboradores que tenían, tuvieron que prescindir de cuatro. En medio de esa situación establecieron alianzas con nuevos emprendedores y elaboraron otro tipo de productos.

“Comenzamos a unirnos a personas emprendedoras, que estaban iniciando. Hicimos repisas y fueron un auge. Así comenzamos por lo menos a mover el barco, porque una empresa que tiene cero facturación al mes está destinada a cerrar”, comentó Tijerino.

Con su “empresa hermana”, Óptima Industrial, empezaron a redefinir sus estrategias de mercadeo y comenzaron a visitar clientes de la rama industrial con los que usualmente no trabajaban.

“Como Óptima Industrial visita toda la rama industrial, comenzamos a adoptar las ideas y políticas de Óptima Industrial para que Triángulo simulara la forma de trabajo de ellos”, puntualizó Tijerino.

Cada una de estas empresarias ha sido beneficiada a través del Modelo Integral de Servicios Empresariales (MISE), ejecutado por la Cámara de Comercio y Servicios de Nicaragua (CCSN), recibiendo capacitación en formación empresarial, acompañamiento y asesoría especializada.

Al 2017, el informe Nicaragua en Cifras registraba 106,619 micro, pequeñas y medianas empresas.

Tras el estallido de la crisis, en abril de 2018, muchas mipymes cerraron operaciones, pero no existe un informe oficial de cuántas son las que existen

Nicaragua, un país en recesión, podría terminar el año con una inflación por encima del 5% y corren riesgo hasta 60 mil empleos, de acuerdo con Funides.