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Entre enero y agosto el Gobierno de Nicaragua ha hecho al menos cinco cambios en materia económica, los cuales golpean los bolsillos de los nicaragüenses con más impuestos, una tarifa de electricidad más cara y menores pensiones, en medio de una recesión y un desempleo creciente.

El primer revés llegó con el incremento a la energía eléctrica. Los cambios a la Ley 272, Ley de Industria Eléctrica y sus Reformas, aprobadas en 2018, se aplicaron desde principios de este año.

El precio de la energía eléctrica para todos los sectores en Nicaragua experimentó un incremento de 6.31%, entre enero y junio de este año.

Martha Cedeño, habitante del barrio Waspán Sur (en Managua), quien trabaja como empleada doméstica, dice que antes de los ajustes pagaba unos C$600 al mes, luego C$850 y ahora sobrepasa los C$1,700, por un consumo de 197 kilovatios/hora.

“Habíamos hecho un arreglo de pago y me dijeron que ese era el consumo y lo tenía que pagar. Yo tengo rato de no saber lo que es el subsidio (que cubre hasta los 150 kilovatios/hora por mes de consumo). Prácticamente uno trabaja para pagar lo básico”, lamenta Cedeño.

Reforma al INSS

El segundo golpe a los hogares llegó el primero de febrero pasado, cuando el Gobierno publicó el Decreto Presidencial 06-2019 en La Gaceta- Diario Oficial, poniendo en vigencia la reforma al seguro social.

Con esa reforma, los trabajadores sufrieron un incremento en su cotización de asegurado de 0.75 puntos porcentuales, al pasar de 6.25% a 7%.

Vanesa Herrera, una ingeniera en sistemas que devenga un salario bruto de C$40,000, paga mensualmente al INSS C$300 adicionales desde que entró en vigencia la reforma. Antes, le deducían C$2,500 y ahora subió a C$2,800.

La decisión que tomó es ahorrar menos y ser más austera.

“Yo llevaba una vida activa de gimnasio; ya no voy. O ahorro unos pesitos o voy al gimnasio. Eso me impacta porque estoy acostumbrada al ejercicio. Mis planes de tener bebé pararon, toda la comida está cara y ya no puedo comer tan ‘fit’, porque es más caro que comer normal”, dice Herrera.

La reforma al INSS no afecta solo a las personas con buen salario en Nicaragua. Por ejemplo, una persona que devenga C$10,000 al mes ahora paga C$75 más, el equivalente a 15 días de pasaje (ida y vuelta) en el transporte urbano colectivo en Managua.

Más desempleo

Los cambios aprobados por el Consejo Directivo del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) también incrementaron los costos a las empresas.

Por un lado, los empleadores con una planilla de más de 50 trabajadores ahora aportan el 22.5% del salario del trabajador al INSS, en concepto de cotización por seguro, es decir, 3.5 puntos porcentuales más.

Un empleador con una planilla de C$800,000, antes de la reforma, tenía que reportar C$152,000 al INSS, pero ahora el aporte patronal es de C$180,000, es decir, el 18.4% más.

Por otro lado, las empresas con menos de 50 colaboradores pasaron a enterar 21.5% al INSS por la cotización de cada asegurado, un incremento de 2.5 puntos porcentuales.

Antes de la reforma, una empresa con menos de 50 colaboradores y con una planilla con salarios brutos de aproximadamente C$34,000, reportaba C$6,460 al INSS, pero a partir del 1 de febrero ese costo se incrementó en C$850, es decir que la cuota patronal se elevó a C$7,310, según los cálculos.

La Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) pronosticó que a consecuencia de la crisis económica y del impacto de las reformas al Reglamento de la Ley de Seguridad Social, el INSS podría perder más de 143,000 asegurados en 2019.

En el 2018 se perdieron 157,900 cotizantes activos.

Además, según Funides, la tasa de desempleo abierto se ubicará en un rango de 7% a 7.4%. Eso significa que podría haber entre 49,000 y 61,000 nuevos desempleados en el año en curso.

Sin incremento de salario

Otro golpe al bolsillo de los nicaragüenses es que no hubo incremento al salario mínimo. A inicios de marzo de este año, la Comisión de Salario Mínimo acordó no modificar la paga y hasta este mes se hará una nueva valoración.

El salario mínimo de los trabajadores de Nicaragua tuvo un crecimiento de casi 45% (en promedio) entre 2013 a 2017, en la mayoría de los sectores de la economía.

En 2018, el aumento de la paga mínima se estableció en 10.4%, por disposición del Gobierno y sin el consenso con el sector privado.

En 2019 el salario mínimo se estancó y se proyecta una contracción de más del 5% de la economía al cerrar el año.

Reforma tributaria

El 28 de febrero, antes de cumplir un mes la reforma al seguro social, otra medida económica entró en vigor: la reforma a Ley de Concertación Tributaria.

De acuerdo con los expertos tributarios y el sector empresarial, esa reforma modificó el Impuesto Selectivo de Consumo (ISC) de varios productos; el Impuesto al Valor Agregado, principalmente para los sectores productivos del país; y el Derecho Arancelario de Importación (DAI).

“La reforma tributaria está provocando un impacto muy severo a la población, porque, por un lado, está extrayéndole recursos al sector productivo que le ofrece productos y servicios; y por el otro, le está extrayendo recursos directamente a la población”, dice el exdirector de la DGI, Róger Arteaga.

Arteaga señaló que el golpe propinado al sector productivo, al quitarle la exoneración del IVA a un sinnúmero de bienes y servicios, como los insumos agropecuarios, representa un golpe más a la población.

“Es lógico que la parte empresarial hace sus ajustes de costos, que conllevan ahorros de energía, despido de trabajadores e incremento en los bienes y servicios que ofrecen. En realidad, al final todo va a afectar al consumidor”, explicó el exdirector de Ingresos.

Desde que se aprobó la reforma tributaria hasta julio último, el precio de la canasta básica se incrementó en C$745, según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).

La reforma afectó directamente a una serie de productos de consumo diario en los hogares del país, como el arroz con calidad mayor a 80/20, chuletas, costilla y tocino de cerdo; pechuga de pollo con alas y filetes; costilla de res, otros cortes especiales y la lengua.

A todos esos productos se les aplica el IVA en su precio, explican los expertos en materia tributaria.

La producción nacional de papel higiénico, jabones de lavar y de baño, detergentes, pasta y cepillo dental, desodorante, escoba, cerillos o fósforo y toalla sanitaria también ha sido afectada con la aplicación del IVA por la reforma, de lo que se deriva el incremento que han sufrido esos bienes.

Otro golpe

Recientemente, el Gobierno eliminó la exoneración al Derecho Arancelario a la Importación (DAI) de 16 productos alimenticios, lo cual, según Arteaga, también afectará a los consumidores nicaragüenses.

El precio de la energía eléctrica para todos los sectores en Nicaragua experimentó un incremento de 6.31%, entre enero y junio de este año.Archivo/END

Entre los productos afectados con esa medida están las sardinas en lata, sopas preparadas, desodorantes corporales y antitranspirantes, jabón de tocador, lámparas de mano, cepillos de dientes, aceite refinado de maní, aceite refinado de oliva, aceite refinado de girasol, aceite refinado de algodón, aceite refinado de coco, aceite refinado de almendra o babasú y aceite refinado de maíz.

“El costo adicional de esos productos importados a los que les quitaron la exoneración, inmediatamente, el importador se los trasladará al consumidor. Al final quien paga los platos rotos es el consumidor, el pobre”, refirió Arteaga.