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Desde hace varios meses, los venezolanos se las han ingeniado para paliar la escasez, y en muchos casos ausencia total, de servicios básicos. A falta de agua corriente, preservan envases de plástico con el vital líquido para sus necesidades diarias; a falta de luz, compran velas y plantas eléctricas; y a falta de dinero en efectivo… pues, han introducido de manera improvisada cualquier divisa extranjera que tenga más valor que el bolívar soberano, que es la moneda oficial del país.

Para el economista y parlamentario venezolano, José Guerra, la dolarización de la economía venezolana es “caótica” porque no es legal ni de derecho, sino de facto, ante la ausencia de bolívares en el mercado. “El bolívar ya no existe como moneda – señala el legislador – Todo se está dolarizando por la hiperinflación. Si tú sólo tienes bolívares ahorita, en un mes estás arruinado, y en consecuencia tú dices, bueno déjame tener una moneda que conserve su valor, y esa moneda es el dólar o el euro”.

Pero, así como es de diversa la idiosincrasia venezolana, también lo es el comercio. Si bien el euro y el dólar han colmado la capital caraqueña y otras grandes ciudades, según Guerra ocurre el fenómeno que, en la frontera con Colombia, lo que circula más es el peso colombiano y en la frontera con Brasil, se usa el real en su mayoría. “De hecho, lo que estamos viendo ahora es que el dólar se está fortaleciendo con respecto al euro y a todas las monedas latinoamericanas”, acotó.

Tal como explica Luis Vicente León, presidente de la firma encuestadora Datanálisis, “en un país donde no hay efectivo, la gente quiere recibir una moneda que preserve valor, y, por lo tanto, prefiere recibir un dólar, un euro, un peso colombiano o una grama de oro; que recibir la moneda local que pierde valor rápidamente”. Sin embargo, lo que parece interesante a analistas y economistas del país, es que este uso de moneda extranjera como medio de pago, ha crecido casi a 35%, lo que representa un tercio del total de las transacciones comerciales en territorio venezolano.

Pero, ¿cómo es posible que haya tanto dinero en efectivo en moneda extranjera circulando libremente en la economía local?

La respuesta puede estar en que, a pesar de que Venezuela es un país petrolero, las sanciones impuestas por Estados Unidos, han reducido dramáticamente el acceso del país a dólares petroleros, lo que, según el analista Luis Vicente León, “ha dejado que una parte de la economía se mueva a otros segmentos, como por ejemplo, las remesas de los venezolanos en el exterior a sus familias en Venezuela, la repatriación del dinero de los venezolanos que tienen ahorros en el extranjero y que los traen de vuelta para subsistir; pero además, está el contrabando de extracción, las operaciones de exportación de oro que han crecido de manera brutal, ubicándose entre dos y tres mil millones de dólares, y también las operaciones de narcotráfico”.

“Lo único que no está dolarizado en Venezuela es el salario – advierte José Guerra – La situación se ha simplificado: las familias que tienen dólares y las familias que no tienen dólares. Las familias que tienen dólares pueden vivir modestamente, y las familias que no tienen dólares, sobreviven con un salario de un poco más de un dólar al mes, más lo que puedan conseguir con productos subsidiados”. Y esto marca una diferencia social aún más grande que también desestabiliza la economía de mercado.

¿Podría Venezuela ir a una dolarización institucionalizada? Según el economista José Guerra, no es algo que esté planteado por el momento; pero si la fuerza de los hechos se impone, tendría evaluarse esta opción de manera formal.