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El gobierno, las petroleras, las generadoras y la distribuidora deberían llegar a acuerdos para manejar la crisis energética y reducir los impactos negativos que los altos precios de los combustibles están creando en la economía nicaragüense, antes que los problemas se salgan de control, advirtió el doctor en economía Néstor Avendaño. Hablando para EL NUEVO DIARIO, el economista destacó que a nivel macroeconómico aún se puede decir que las cosas están bien, pero eso no quiere decir que la población esté bien, sino que el poder adquisitivo ha caído fuertemente, lo que ha llevado incertidumbre al consumidor.

Avendaño destaca que el alza en los precios de los carburantes acelera la inflación, pero a la vez reduce la capacidad de producción. De acuerdo con datos económicos oficiales de Nicaragua, si el consumo total de energía eléctrica se reduce en uno por ciento, la producción total de la nación disminuirá en 0.82 por ciento.

En ese sentido hay una íntima relación entre la generación energética y la creación de bienes y servicios de la nación, tomando en cuenta que aproximadamente un 80 por ciento de la generación de electricidad se obtiene con combustibles fósiles como búnker o diesel.

El doctor Avendaño sostiene que en ese sentido la dependencia de los combustibles fósiles que tiene Nicaragua para la producción de energía eléctrica es totalmente nociva y constituye el principal riesgo de su economía, dado que de acuerdo con expertos en temas petroleros, el barril del crudo ligero de Texas podría llegar a costar en el corriente año alrededor de 130 dólares.

El economista expresa que esta situación debe llevar a todos los agentes económicos de la nación, principalmente a los ligados a la generación eléctrica, a lograr acuerdos que lleven a desarrollar una campaña educativa a nivel nacional para que haya un ahorro considerable en el uso de la energía.

En la actual situación del país y en el contexto de los altos precios de los carburantes, para Avendaño una campaña de ahorro energético es una de las pocas cosas que puede hacer Nicaragua para reducir el daño provocado por esta crisis internacional.

Más inflación
Recordó el economista que el alza en los carburantes no sólo incrementará aún más los precios internos de los bienes de consumo de los nicaragüenses, sino que también tenderá a dañar las reservas internacionales del país a causa del aumento en los pagos de la facturación petrolera.

En ese sentido aseguró que los únicos beneficiados con este tipo de crisis son la industria petrolera internacional y los países petroleros, como México y Venezuela, Arabia Saudita, Irán, Libia, entre otros.

Por otra parte, no ve cómo se podría utilizar el 25 por ciento de los recursos dejados por la venta de combustibles a lo interno del país por parte de Albanisa, dado que esa entidad fue conformada como una empresa privada y sus ingresos no engruesan el Presupuesto de la nación.

Otra cosa que es urgente realizar es impulsar más las acciones para reducir lo más rápido posible la dependencia petrolera de la generación de energía eléctrica, promoviendo fuentes alternas, como la eólica, la geotérmica y la hidráulica.

Señaló que es necesario impulsar más la construcción de pequeñas hidráulicas para incentivar la producción ganadera y agrícola en las zonas aisladas, en tanto que para el largo plazo se debe planear el desarrollo de grandes proyectos, que es lo que se debió haber hecho desde hace
tiempo.

En ese sentido llamó a los líderes políticos del país a la cordura y a propiciar la estabilidad de la nación, y a acordar acciones que saquen a Nicaragua de la crisis y den un ambiente adecuado para la llegada de proyectos de inversión extranjera internacional que se radiquen en la nación para largo tiempo y den trabajo y recursos.