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Las autoridades de El Salvador suspendieron este miércoles las trabas no arancelarias que estaban imponiendo en la frontera de El Amatillo a la llegada de lácteos nicaragüenses, lo que produjo fuertes pérdidas a las plantas de procesamiento de Nicaragua, que tienen en el país centroamericano, el principal mercado de sus productos derivados de la leche.

La suspensión de las recurrentes trabas fitosanitarias por parte de las autoridades sanitarias de El Salvador, resultó de las gestiones que hizo en aquel país una delegación de Nicaragua, integrada por los ministros Orlando Solórzano de Fomento y Ariel Bucardo de Agricultura y por una delegación de productores, encabezados por Wílber Fernández, Presidente de la Cámara Nicaragüense de Productos Lácteos.

De acuerdo con Fernández, desde hace unos ocho años venían ocurriendo continuos problemas para la entrada de los productos lácteos de Nicaragua a El Salvador, pese a que las plantas exportadoras estaban certificadas por las mismas autoridades salvadoreñas.

En ese sentido dijo que había que reconocer que en la reunión sostenida en, desde hace seis u ocho años de que ando en esto, hay que reconocer la voluntad del gobierno de El Salvador por medio de sus ministros, que reconocieron el problema causado a los exportadores nicaragüenses por los asesores del ministro anterior y por su personal técnico, al aplicar las normas y procedimientos en forma discrecional.

En ese sentido dijo que se logró alcanzar un acuerdo favorable para el sector lácteo nicaragüense, que tiene que ver con el muestreo de las mercancías en las fronteras, con los análisis microbiológicos y con la necesidad de homologar los procesos sanitarios tanto nicaragüenses como salvadoreños, en lo que va a ayudar la Organización Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa).

Al respecto, Ariel Bucardo afirmó que el problema venía repercutiendo negativamente en los productores nicaragüenses del sector lácteo, que en estos momentos se encuentra en el pico de la producción, o sea en el llamado golpe de leche y a causa del problema con El Salvador, las plantas habían dejado de acopiar el producto.

Cesan problemas en El Amatillo

Destacó que históricamente los productores salvadoreños habían logrado que las autoridades sanitarias de su país pusieran trabas a la entrada de lácteos nicaragüenses en período en que se produce el golpe de leche y como se fueron eliminando las barreras arancelarias, lograron que se impusieran trabas fitosanitarias, al negar la renovación del permiso de exportación a plantas que ya se les habían caducado, por lo tanto no podían seguir exportando.

Parte del problema se presentó también en la frontera de El Amatillo, donde las autoridades sanitarias realizaban inspecciones del 100 por ciento de la carga de quesos y quesillos. Al desembarcar la carga en lugares inadecuados no sólo se producían embotellamientos de camiones sino que también el producto resultaba contaminado y todo eso dificulta el libre comercio.

Destacó que entre los acuerdos principales se encuentran el que se le dé el permiso a todas las plantas que históricamente han estado exportando a El Salvador y que a partir del 10 agosto se inicie un proceso de reinspección a las plantas que no tienen al día su certificación para exportar.

Otro tema importante es que acordaron con las autoridades salvadoreñas, unificar criterios sanitarios para que valgan en los dos países, mientras se logra acordar para toda la región centroamericana, entre tanto se harán pruebas en los envíos de quesos, tratando de agilizarlas para que no se produzcan embotellamientos.

A nivel local, dijo que con el sector privado lácteo, van a trabajar en un plan específico que lleve a garantizar que todos los productos que Nicaragua exporta, sean inocuos, sanos, aptos para consumo humano, teniendo medidas sanitarias que ayuden a ir mejorando cada día las exportaciones de Nicaragua, tanto a América Central como a Estados Unidos y los países de Europa.

Por otra parte, el Ministro de Fomento, Industria y Comercio, Orlando Solórzano, explicó que tanto el gobierno, como los productores nicaragüenses, están preocupados por mejorar la calidad y volumen de las exportaciones de Nicaragua, y eso depende de la realización de un esfuerzo de conjunto.

Recordó que el mercado salvadoreño es el principal para las exportaciones nicaragüenses de leche y sus derivados, las que en el primer semestre de este año alcanzaron un total de 37 millones de dólares. Las ventas de este rubro al exterior alcanzaron en los primeros seis meses de este año un valor total de 75.8 millones de dólares.