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Las amenazas de que el petróleo en el mercado internacional supere un promedio anual de 80 dólares por barril, podrían retrasar más las expectativas de un recuperación de la economía mundial, que se supone comenzará en las naciones desarrolladas a finales de 2009 o en el primer semestre de 2010, pero para los países pobres, como Nicaragua, la situación es mucho más difícil.

Expertos en el mercado del petróleo, pese a que el aceite ha estado en las últimas semanas fluctuando alrededor de los 70 dólares por barril, sostienen que podría alcanzar precios de aproximadamente 82 dólares, en promedio anual, de mantenerse la actual tendencia en las más importantes plazas internacionales.

De acuerdo con el economista y experto en temas energéticos, Róger Cerda, el barril del petróleo puede llegar a girar alrededor de los 80 dólares al final de 2009, dado que en el mercado de futuro los precios van subiendo, inclusive se vaticina que para 2017 el valor promedio del barril del aceite estará en unos 94.50 dólares.

El precio alcanzado al final de la sesión de compra venta en la bolsa de Nueva York fue de 71.58 dólares por barril, pese a que horas antes llegó hasta los 72.20 en su pico máximo, pero todo indica que la tendencia es creciente, aun cuando en opinión del doctor Cerda no hay razones para que se presente una tendencia creciente.

El economista afirma que Estados Unidos tiene suficientes reservas y que éstas se encuentran en lo más alto de su historia, aparte de que la demanda de este año es inferior a la del año pasado, al tiempo que no hay una guerra abierta, ni se ha hablado de huracanes en el Caribe que puedan amenazar a los pozos petroleros del Golfo de México, aun cuando se está en la temporada de estos fenómenos.

De acuerdo con Cerda, la economía global se encuentra en peligro, porque resiente las consecutivas alzas de los precios del crudo, que en Londres alcanzaron los 73.55 dólares por barril. En estos momentos el crudo está en su punto más alto en lo que va del año, asegura Cerda, añadiendo que un precio superior a 70 dólares derrumbaría la recuperación que apenas se asoma en el horizonte mundial y la refundiría nuevamente en una mayor recesión.