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La propuesta de reforma tributaria del gobierno tiene una estructura básicamente incompleta, está llena de huecos, de falta de información para validar los puntos mencionados, lo que a la par llena de interrogantes a todos los sectores en torno del impacto que finalmente tendrá, destaca el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, José Adán Aguerri.

Aguerri destacó que de una serie de interrogantes que quedan en el aire, y eso limita la respuesta del sector privado, debido a la falta de insumos que presenta la propuesta gubernamental, lo que sí se puede ver es que por la cantidad que se pretende recolectar en impuesto, es inviable, inalcanzable, imposible de cumplir.

De esta propuesta es importante saber que el Ministerio de Hacienda tiene las tablas comparativas con la región centroamericana, pensando en no perder de vista el tema competitividad y que las empresas nicaragüenses no se ven luchando y llevando todas las de perder contra las del resto del área.

El presidente del Cosep expresó que cuando se habla de quitar las exoneraciones a cinco años, si se está hablando del tema de zonas francas textiles, hay que acordarse de que es el sector que más empleos formales genera en estos momentos y que para establecerlas son procesos de 10 años, pero se pueden ir y puede ocurrir que en un momento dado ya hayan en el país.

Propuesta inaceptable

Si se van las empresas de zonas francas, ¿quién va a generar ese empleo?, por otro lado se abre dudas, por ejemplo en el sector de energías renovables. ¿Qué pasará con las leyes que estimulan la radicación en Nicaragua de empresas que generen energía eléctrica en base a fuentes renovables?¿Se dejará de estimular el cambio de matriz energética?, se pregunta el dirigente empresarial.

De acuerdo con Aguerri, esas son preguntas que se hacen los distintos sectores y plantearán en una nueva presentación de la propuesta gubernamental que será hecha al total de cámaras del Cosep y a otros sectores privados, para después dialogar entre sí e ir encontrando respuestas a las interrogantes.

La propuesta en sí es inaceptable, incompleta, apresurada, no propicia el desarrollo y es recesiva, por tanto no es aceptable, “es el sentir de muchos de nuestros agremiados”, dice Aguerri, quien insiste en que si se aplica a como está, cerraría muchos negocios y dejaría en el desempleo a mucha gente.

La preocupación no es nada más de que Nicaragua tendrá un año de decrecimiento, sino que no se vaya a empeorar con una reforma que está yendo en dirección contraria a lo que están haciendo otros países, al enfrentar la situación recesiva que vive el mundo.