Ervin Sánchez
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Nicaragua sigue siendo el tercer país menos competitivo de América Latina después de Paraguay y Bolivia, los que tienen último y penúltimo lugar en el sub continente, sin embargo logró escalar cuatro puntos, pasando del sitio 119 el año pasado en el mundo al 115 entre 133 países, de acuerdo con el Foro Mundial que lanzó ayer su Informe de Competitividad 2009-2010.

El estudio contempla una muestra constante de 133 países entre este año y el pasado, destacando que Nicaragua pasó de la posición 119, en el ranking del 2008 a la posición 115 en el 2009, revelando una leve mejora en la posición competitiva del país.

El análisis de este año entre las 133 naciones, se basa en más de 110 indicadores que incluyen cifras oficiales e información de encuestas de opinión realizadas a más de 12 mil líderes empresariales en todos los países.

El Índice de Competitividad Global, muestra el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el crecimiento económico sostenible y ayudan a explicar porqué algunos países son mucho más exitosos que otros en elevar sus niveles de ingreso y de oportunidades para sus respectivas poblaciones.

El Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible, del Instituto Centroamericano de Administración de Empresas, contribuye al estudio desde hace más de 10 años recolectando datos de El Salvador, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Honduras, Nicaragua, Bolivia y República Dominicana.

De acuerdo con los datos, Nicaragua muestra mejoras este año en infraestructura, salud y educación primaria y sofisticación empresarial, pero tiene retos en los 12 pilares de la competitividad.

Retos importantes

El estudio señala que el país presenta retos en casi todos los indicadores, como protección a los derechos de propiedad y de propiedad intelectual, en torno a desvío de fondos públicos, poca confianza en los políticos, poca independencia del Poder Judicial y la ineficiencia del marco legal.

La corrupción es un tema importante en el país y los retos son grandes en mejorar la transparencia, en la definición de políticas, en la calidad del gasto y disminuir el favoritismo de funcionarios públicos en el otorgamiento de contratos a empresas.

El Índice contempla doce pilares de competitividad: Instituciones; infraestructura; estabilidad macroeconómica; salud y educación primaria; educación superior y capacitación; eficiencia del mercado de bienes; del mercado laboral; sofisticación del mercado financiero; preparación tecnológica, tamaño de mercado; sofisticación empresarial e innovación.

Según el estudio, hay problemas importantes en caminos, no hay infraestructura ferroviaria, puertos y aeropuertos, pero mejoró la calidad en el suministro eléctrico, en tanto existe una alta deuda del gobierno y un pesado déficit fiscal.

El grado de participación en la escuela primaria se sitúa como una ventaja competitiva del país, pero hay retos con la malaria y la tuberculosis en la población, la mortalidad infantil y el gasto en educación. La calidad del sistema educativo debe mejorar de manera considerable, incluyendo la formación en ciencias y matemáticas.

Existen grandes dificultades con la eficiencia de los mercados financieros, laborales y de bienes para lograr una competencia local más intensa, mejorar las políticas anti-monopolio y disminuir las barreras arancelarias y no arancelarias al comercio, entre otros.