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La falta de viviendas en el país revela un altísimo índice de promiscuidad que afecta todo el andamiaje social y crea un sentimiento de frustración en las familias al ver que no pueden, por su esfuerzo, obtener una casa digna, pero además que aún no hay programas amplios que faciliten el obtenerla.

Del 85 por ciento de los nicaragüenses que no pueden obtener vivienda, el 75 por ciento, definitivamente, no tienen acceso a ningún tipo de unidad habitacional, pero el 10 por ciento adicional, que corresponde a 104 mil 450 familias, sólo la pueden obtener si el precio de esas casas es subsidiado por el gobierno o por organismos multilaterales u ONG.

De acuerdo con un diagnóstico realizado por el doctor en Economía Néstor Avendaño, para la urbanizadora Prometro, dirigida por el ingeniero Gerardo Hernández Carvajal, alrededor del 43.7 por ciento de los nicaragüenses viven hacinados en pequeñas viviendas.

Contrario a lo que la apariencia pudiera indicar, es en las zonas urbanas donde se presenta mayor hacinamiento, con un 44.2 por ciento de los nicaragüenses que habitan en las ciudades, en contra de un 42.8 por ciento de personas que viven en esa situación en el ámbito rural.

A la par, esas mismas personas sufren a su vez otros males, que son revelados por las cifras gubernamentales y por las investigadas y compiladas con esfuerzos privados.


Abandono
Según cifras gubernamentales, las personas que viven en abandono, en hacinamiento, son las mismas cuya tasa de analfabetismo es sumamente alta. Por ejemplo, entre las personas de 15 años o más, el índice de analfabetismo es del 22.3 por ciento, en tanto que el 18.3 por ciento de los niños de esos sitios no asiste siquiera a la escuela primaria.

Por otra parte, el 17.8 por ciento de los niños menores de cinco años y el 30 por ciento de la población total del país padecen de desnutrición. La esperanza no parece asomarse a las callejuelas de innumerables asentamientos humanos ni a sus maltrechos ranchos, en tanto que el 13.1 por ciento no tiene acceso a servicios de salud y el 26.8 por ciento de la población urbana no tiene servicio de agua potable.

En el otro lado, el 52.1 por ciento de la población rural no tiene acceso al servicio seguro de agua potable, en tanto que la esperanza de vida al nacer es de 68.8 años, mientras que de acuerdo con el Censo de 2005, cada nicaragüense produjo bienes o servicios por 955 dólares, pero ya debía a acreedores externos mil 40 dólares, y a los internos privados y públicos un total de 634 dólares.

Esto quiere decir que pese a estar produciendo bienes y servicios para el mercado interno o para la exportación, se abría una brecha negativa para el bienestar de cada nicaragüense, que de hecho ya nace endeudado.

En 2005 la deuda externa nicaragüense ascendía a los cinco mil 348 millones de dólares y era 1.1 veces el valor del producto interno bruto de la nación. Superaba en 6.6 veces el valor anual de los ingresos por impuestos del gobierno central, así como era mayor 2.7 veces el total de las exportaciones FOB y de los servicios no factoriales y de las remesas familiares en su conjunto.

Es decir, que no sólo cada nicaragüense tenía su futuro endeudado, sino que también embargado, y estaba condenado a trabajar muchos años para poder salir de deudas.

Abonar esa interminable e injusta deuda llevó a que del gasto total del gobierno central fuera asignado el 17.9 por ciento al pago del servicio de esos débitos, el 17.3 por ciento fue otorgado a la educación, y el 12.6 por ciento a la salud, mientras que el 75 por ciento de los asalariados del país obtienen un salario mensual de hasta 95 dólares.

Ingresos insuficientes
Cuado hay más de una persona de la familia trabajando, los expertos consideran que hay un ingreso familiar mensual máximo de 190 dólares, pero el costo de la canasta básica es de 170 dólares, lo que revela que a este amplio sector de la población sólo le queda 20 dólares mensuales, con lo cual no puede comprar una vivienda.

De acuerdo con la investigación de Avendaño y según cifras oficiales, en el quinquenio 2002 y 2006, el 44 por ciento del alivio interino de la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados, facilitado por los países miembros del Club de París y organismo multilaterales, fue asignado al combate contra la pobreza, pero no hubo programas para oficiar viviendas para personas pobres
¿Quiénes tienen, entonces, posibilidades de obtener una casa calificada como digna? Al respecto, sólo el 10 por ciento de los asalariados tienen un ingreso familiar promedio mensual de 300 dólares, en tanto que el 15 por ciento de ellos posee un trabajo y logra ingresos familiares mensuales de 850 dólares
Es evidente que incluso a los que obtienen ingresos familiares promedios mensuales de 300 dólares se les dificulta obtener una vivienda pequeña, si no es con ayuda estatal, por lo tanto, lo que se evidencia es que sólo un 15 por ciento de la población es la que tiene a su alcance poder adquirir un sitio donde vivir cómodamente.



Nicaragüenses necesitan 30 mil viviendas anuales
Definitivamente, el déficit de 420 mil viviendas crece cada año, ya que en este período se forman 20 mil nuevas familias que requieren casas, sin embargo, la actividad constructiva de viviendas le ha quedado casi enteramente al sector privado, que está levantando dos mil nuevas viviendas al año para sectores de ingresos medios o altos, en tanto igual cantidad es construida por organizaciones gubernamentales para sectores de bajos ingresos.

La participación del Estado en los últimos diez años es mínima, y de acuerdo con el compromiso asumido por los gobiernos con las metas de la cumbre del milenio, tendrían que ser edificadas en Nicaragua al menos 30 mil viviendas anuales. Veinte mil unidades habitaciones serían edificadas para evitar que crezca el déficit habitacional y otras 10 mil para reducir en un 50 por ciento la brecha que existe actualmente.

Nicaragua, de acuerdo con cifras internacionales se encuentra a la cola en Centroamérica en cuanto a inversión en vivienda, datos de 2005 revelan que El Salvador gastó ese año 982 millones de dólares, Costa Rica 946 millones de dólares, Honduras 565 millones, Guatemala 445 millones y Nicaragua sólo 161 millones de dólares.

En el área privada, los esfuerzos están concentrados en su gran mayoría en repartos para familias calificadas como de clase media, cuyos ingresos familiares como mínimo superen los 750 dólares, entre ellas está la urbanización Santa Eduviges, ubicada en el municipio de Ciudad Sandino, y cuyos propietarios están construyendo un total de mil 600 viviendas, con áreas edificadas entre los 48 y los 89 metros cuadrados.

Por otra parte, en la zona ubicada entre Sabana Grande y Esquipulas --al sur de la capital--, hay un alto esfuerzo constructivo privado que son dirigidas a familias de clase media hacia arriba, en tanto que las de mayor valor están siendo construidas en las faldas de las Sierras de Managua, cerca de la carretera a Masaya.

Este tipo de urbanizaciones son construidas generalmente con financiamiento otorgado por las instituciones bancarias existentes en el país, y la gran mayoría de ellas en Managua, con un 70.9 por ciento, en tanto que hacia el interior del país esos esfuerzos son insuficientes.