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El futuro del banco británico Northern Rock debería definirse en las próximas semanas: al parecer la nacionalización parece más probable que la venta de esta víctima de la crisis de los préstamos hipotecarios, que sobrevive desde hace cuatro meses gracias al banco central.

Northern Rock, especialista en créditos inmobiliarios, se vio acorralado a mediados de septiembre cuando sus homólogos, preocupados por la crisis "subprime", dejaron de prestarle dinero. Tuvo que apelar por ello al Banco de Inglaterra que el 13 de septiembre aceptó "prestarle como último recurso".

Tres días después, para frenar el panico que empezaba a dominar entre los clientes que hacían cola en la calle para retirar sus ahorros, el gobierno debió garantizar todo el dinero de Northern Rock con fondos del erario público.

Esa posición le permite ahora tener un derecho de veto sobre el futuro del Northern Rock y el poder de nacionalizarlo si estima que es la mejor solución para que los 26.000 millones de libras (34.500 millones de euros) que el Banco de Inglaterra (BoE) le prestó en los últimos cuatro meses, vueltan al Tesoro público.

Pero no sería una opción elegida con satisfacción, en un país que quiere ser un modelo de liberalismo.

"Todas las opciones están sobre la mesa, incluida la nacionalización", resumía el lunes el portavoz del primer ministro británico Gordon Brown, antes de agregar que "el gobierno sigue prefiriendo una solución procedente del sector privado".

De elegirse la nacionalización, opción que "tiene más posibilidades" de concretizarse según el Financial Times, el gobierno ya designó al futuro patrón de la entidad bancaria. Se trata de Ron Sandler, ex patrón del Lloyd's, el mayor banco especializado en seguros.

La idea de una nacionalización cobra más cuerpo aún pues directivos y accionistas tienen cada vez más dificultades para ponerse de acuerdo frente a dos ofertas de compra que tampoco son muy satisfactorias.

Una de ellas está promovida por el grupo Virgin, que tiene intenciones de fusionar Northern Rock con su propio banco Virgin Money; la otra proviene de Olivant, un consorcio de inversores liderado por un ex patrón del banco Abbey.

La dirección del Northern Rock se inclina por Virgin, pero los principales accionistas por Olivant, que les daría más dinero.

Los accionistas son sensibles al derrumbe de las acciones de Northern Rock, cuyo precio se dividió en 15 en la bolsa en el último año, llevando su capitalización el lunes a 350 millones de libras.

Por temor a que el Northern Rock sea "subastado", los fondo de inversiones RAB y SRM Global, que controlan el 18% del banco, convocaron para el martes una asamblea general extraordinaria que busca limitar los poderes de la dirección en lo referido a la venta de activos y el aumento de capital.

Una pequeña guerra arriesgada, pues según los analistas podría precipitar una decisión de nacionalización.

Para uno de estos analistas, "los accionistas son sólo una pequeña molestia para el gobierno, comparado con el dinero público que fue al Northern Rock".

La actitud del 25% de los pequeños accionistas, en gran medida clientes del banco, será decidiva a la hora de la votación.

"En general, siguen a la dirección", estimó Alex Potter, del despacho Collins Stewart. Pero podrían sentirse molestos por la revelación de este fin de semana de que la dirección otorgó primas a sus empleados de alto rango por 2,3 millones de libras.

Paralelamente, el banco estadounidense Goldman Sachs, a quien el gobierno británico encomendó el plan de financiación de salvamento, en el que figura el reembolso del BoE, estudia, según la prensa, apelar a fondos soberanos del Golfo, y así transformar una parte de la deuda en bonos.