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La mediación y el arbitraje se va convirtiendo cada vez más, en el mundo actual, en una herramienta imprescindible en las relaciones empresariales, en sus distintos sectores, así como a nivel individual para facilitar la solución de las controversias que se suscitan entre distintos actores, sin tener que llegar a un costoso y largo juicio.

Para dar a conocer las ventajas de recurrir al Centro de Mediación y Arbitraje, los directivos del organismo, adscrito a la Cámara de Comercio de Nicaragua, visitaron EL NUEVO DIARIO, para exponer la importancia de recurrir a este tipo de mecanismos, más seguro que la negociación directa y menos problemático que enfrentar una ruptura de relaciones.

Entre los directivos del Centro de Mediación y Arbitraje llegaron Leonel Argüello, Carlos Cuadra Cardenal, Julio Eduardo Fonseca, Alfredo Cuadra, Carmen Hilleprandt y el asesor Manuel Bermúdez. De acuerdo con los directivos, la institución, respaldada con la ley 540, es una alternativa que promueve una cultura de paz y que puede tocar legalmente casi cualquier ámbito, menos el laboral.

Según plantean, el objetivo de usar los métodos de mediación y arbitraje, es que los involucrados lleguen a una solución rápida, efectiva y económica, y que se mantengan las buenas relaciones, en lo cual, el personal que asesora en esta materia, tiene amplios conocimientos sobre cómo ayudar a solucionar las controversias.

Fiabilidad

Añaden que los mediadores, los árbitros y resto de personal del centro no pueden tener nexos con ninguna de las partes, ni con sus apoderados, lo cual es garantía de independencia y confiabilidad del proceso, tanto a nivel nacional como internacional.

El Centro forma parte de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial, CIAC, lo cual posibilita que las resoluciones tomadas por el Centro de Nicaragua, en caso de controversias respecto del cumplimiento de contratos entre empresas locales y de otra nacionalidad, sean reconocidas internacionalmente.

Este organismo adscrito a la Cámara de Comercio de Nicaragua es un proyecto apoyado por el Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo, nació en el 2006, y sus resoluciones o laudos, de acuerdo con la ley 540 tienen fuerza de ley al resolver conflictos por acuerdo entre las partes.

Según un estudio del Centro, la mayoría de los conflictos empresariales no llegan a los tribunales, sino que de alguna manera se solucionan informalmente, pero ahora se pueden dirimir formalmente y se hace más necesaria cuando se están desarrollando acuerdos de libre comercio entre Nicaragua y otras naciones del mundo.