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Nicaragua no puede seguir produciendo sólo materias primas, dado que el continuo vaivén de los precios de estos productos en el mundo, así como la falta de estabilidad política y jurídica, socavan cualquier esfuerzo inversionista por sacar al país del enorme atraso que padece.

El planteamiento es consistente con el pensamiento del economista Oscar Neira, para quien el principal reto que tiene el país es “lograr tener una estabilidad financiera que garantice un crecimiento sano, es decir, buscar todas las fuentes posibles de financiamiento y enfocar la inversión en proyectos para el crecimiento económico”.

El economista, quien es catedrático de la Universidad Centroamericana, dijo que hasta ahora gran parte de los gastos del gobierno son gastos corrientes, el gasto corriente crece y en eso no hay impacto en el desarrollo nacional y esa debería ser la tarea central del gobierno, pero también de la empresa privada, que depende en buena medida que el gobierno le dé un buen clima de inversión.

“El gobierno tiene que hacer mucho para mejorar el clima de inversión, no solamente mejorar la relación con los cooperantes, no sólo para la inversión extranjera directa, sino también para inversión nacional”, manifestó el economista, quien aseguró que también la empresa privada tiene que aumentar sus esfuerzos en el país.

Dentro de ese tipo de inversión destacó que es necesario que el país empiece a hacer algún cambio de importancia en la matriz energética, porque “nosotros dependemos demasiado del petróleo, pero también debe diversificar las exportaciones y los mercados de exportación”.

Destaca Neira que Nicaragua depende de alrededor de cuatro productos importantes de exportación, pero con escaso valor agregado y cuyos precios están sufriendo intensas fluctuaciones en el mercado internacional, pero además crecen menos que los valores de las maquinarias y equipos.

Urgió que los gobiernos, la empresa privada, se muevan a tener una mayor diversificación productiva y buscar un mayor valor agregado en las exportaciones, es decir lograr crear un proceso inversionista fuerte en la agroindustria, para transformar productos del agro que requiera el mercado mundial.

Reconoció sin embargo, que con el crecimiento de los precios del petróleo se elevaron también los de las materias primas, algunas de las cuales son exportadas por Nicaragua, pero advirtió que a la par se elevaron los costos de producción.

Boom de poco efecto

Recordó Neira que en 2007 hubo un boom de los precios de los alimentos, que crecieron enormemente y Nicaragua “no los pudo aprovechar porque sencillamente los costos crecieron más, no había rentabilidad, aquí mucha gente especuló que el mayor precio en el maíz, el arroz iba a mejorar los ingresos, pero no fue verdaderamente así.

Destacó el economista que cuando sólo se analiza el ingreso bruto puede parecer que hay ganancias, pero en el caso del agro hay que tomar en cuenta que a la par de los precios de petróleo al alza, también se elevaron el de la urea, el del transporte y el de la energía, por lo tanto también se elevó el costo de producir, lo que en muchos casos bajó la rentabilidad de las actividades productivas primarias que tienen muy bajo valor agregado.

“La economía de Nicaragua tiene que moverse de producir bienes primarios de bajo valor agregado a productos agroindustriales competitivos de mayor valor, como transformar la madera de exportación de tucas a muebles finos y otros artículos de mayor valor”, expuso el economista y catedrático.

Sin embargo, manifestó que el gobierno debe proveer un clima adecuado para una inversión adecuada, no tanto en términos de dinero, sino en términos de señales, señales claras, por ejemplo respetando el sistema de contrataciones y pagos, los derechos de propiedad, lo cual mejoraría el panorama inversionista, lo cual a su vez incentivaría la inversión.