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Nicaragua, avanzó en competitividad en el mundo, de 120 al 115, con algunas mejoras en infraestructura, pero tiene como desafío aumentar la cobertura escolar, mejorar la calidad educativa y propiciar el acceso a nuevas tecnologías, sin embargo en esta materia continúa en la cola centroamericana, detrás de Honduras, que si retrocedió, destaca el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, Icefi.

La diferencia del puntaje se observa en el bienio 2008-2009 al 2009-2010, a lo largo del cual todas las naciones centroamericanas, menos Honduras, avanzaron en el índice de competitividad.

De hecho Centroamérica necesita insertarse de manera exitosa en un mundo globalizado, para que un acuerdo de asociación con la Unión Europea sea fructífero para el istmo, por lo tanto será necesario apostar por la generación de bienes públicos que logren la estabilidad económica y política sin olvidar el bienestar social.

Cita el Icefi que el Foro Económico Mundial, una organización internacional, que reúne a importantes políticos y empresarios para auspiciar el debate sobre las políticas mundiales necesarias para el desarrollo, define la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país.

El foro sostiene que las inversiones estratégicas para mejorar la competitividad deben buscar el fortalecimiento de las instituciones, la estabilidad macroeconómica, y la dotación de bienes públicos, algo que se considera un requerimiento básico para la competitividad.

En el último Informe Global de Competitividad 2009-2010, elaborado por el Foro Económico Mundial, los países del istmo, con excepción de Honduras, ganaron terreno frente a las 133 naciones evaluadas. Aún así, todos los países de la región, con diferentes matices, necesitan mejorar la oferta de educación, salud y justicia, entre otros bienes públicos.

En Costa Rica, con un puntaje de 59 en el índice de competitividad reconoce el buen estado en el que se encuentran los sistemas de salud y educación, el reto consiste en mejorar las carreteras y aumentar la cobertura de la educación secundaria y terciaria.

Panamá, también con un puntaje de 59, por su parte, cuenta con una exitosa red de servicios de comunicación aeroportuarios, pero debe mejorar la calidad de todo el sistema educativo, principalmente la educación primaria. El Salvador, con 77, cuenta con una buena infraestructura en general, pero tiene como tarea pendiente no solo la mejora de indicadores sociales sino la lucha contra el crimen organizado y la corrupción.

Guatemala, con 80 puntos, cuenta con pocas barreras para invertir y comerciar. Sin embargo, los bajos niveles de educación y salud de la población junto al crimen organizado y la falta de transparencia, disminuyen sus posibilidades de competir.

Honduras, con 89, por su parte, cuenta con una infraestructura portuaria de buena calidad, pero la inestabilidad política, la corrupción y la exagerada burocracia, minan las posibilidades de mejorar la oferta de bienes públicos, entre ellos, la justicia.