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Las exportaciones de lácteos crecieron espectacularmente en los últimos once años, y sólo se está aprovechando para esos fines el 20 por ciento del total calculado de la producción nacional, por lo que potencialmente Nicaragua puede expandir mucho más su capacidad de ventas hacia el exterior, considera el empresario Alfredo Lacayo.

Según Lacayo, quien es director ejecutivo de la empresa Centrolac, Nicaragua pasó de exportar unos 300 mil dólares en productos lácteos en el año 1996 a más de 100 millones de dólares en 2007.

En ese sentido, el empresario destacó el potencial productor y exportador de Nicaragua y aseveró que el país tiene posibilidades de dirigir parte de su producción de lácteos hacia el mercado de Venezuela, al que considera interesante por tener un total de 30 millones de consumidores.

Agregó que dicho interés en el mercado se mantendría, siempre y cuando paguen en dólares o euros y se solucione el problema del transporte, dado que mandar por tierra un furgón costaría cinco mil 500 dólares, lo que vuelve inviable el envío por los altos costos, pero entre Nicaragua y Venezuela no hay enlace directo vía marítima.

Esa dificultad haría que las exportaciones se tuvieran que enviar primero a Miami, Florida, y de ahí a Venezuela, encareciendo el envío y volviéndolo nada competitivo.

Conexión marítima
Sin embargo, Venezuela tiene flota marítima y podría enviar sus barcos a cargar a Nicaragua lácteos y otros productos agropecuarios, como carne, granos, frijoles negros, entre otros, dándole un gran impulso al intercambio comercial y los productores nicaragüenses podrían aumentar sus ventas.

Para Lacayo sería importante poder vender a cualquier mercado los excedentes de la producción local para obtener mayores ingresos, sin descuidar al mercado interno, al cual hay que abastecer mejor.

El conocedor manifestó que las exportaciones de lácteos han venido creciendo en términos del 50 por ciento anual, lo que se ha logrado sin tener, prácticamente, apoyo gubernamental y, de hecho, casi sólo con su propio esfuerzo inversionista en los últimos años, cuando comenzó a aumentar el precio de la leche.

Tenemos una gran oportunidad con el mercado venezolano, tomando en cuenta que la capacidad productiva de Nicaragua está subutilizada, por lo tanto, si se logra establecer una línea marítima con ese país, se podría enviar un barco miscelánea donde vaya todo tipo de productos.

El alto crecimiento de la capacidad de exportación de productos lácteos de Nicaragua se debe a que cada año la industria está pagando mejor la producción, al tiempo que están entrando al país más centros de acopio que ayudan a mejorar la calidad de la leche producida.

Destacó Lacayo que el aumento en el precio de la leche entregada ha llevado a los productores a interesarse más cada día en mejorar su proceso productivo, tomando en cuenta que una pichinga de leche sin refrigerar vale 100 córdobas, y una refrigerada se paga a 280 córdobas.

En ese sentido, agregó que la capacidad productiva puede subir rápidamente, intensificando los procesos, tecnificando la producción, dándole valor agregado y cuidando del medio ambiente, además de hacer más eficiente toda la cadena productiva y aprovechando las mejores posibilidades de las economías de escala.

También destacó que muchos productores están mejorando sus pastos, introduciendo mejoras genéticas para elevar sus rendimientos que aún son muy pobres --pues producen alrededor de cuatro litros de leche a diario por vaca, cuando en Costa Rica son 18 e igual en Colombia--, pero para eso hay que mejorar y hacer más caminos, incrementar la generación de energía eléctrica y ampliar las redes de electrificación rural para poner más centros de acopio.