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El proceso de revisión económica del país ante el Directorio del Fondo Monetario Internacional, FMI, está técnicamente “congelado” para el sector privado. Esto ya ocurrió hace cinco años por la misma causa; aumento salarial, aunque en este caso, para expertos en el tema, está “disfrazado” bajo la figura del bono “Cristiano, Socialista y Solidario”.

El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada, Cosep, José Adán Aguerri, enfatizó a EL NUEVO DIARIO que la revisión está “de hecho detenida y ya hay una posición clara del FMI al respecto y la forma en lo que lo hizo el Fondo nos preocupa”. Incluso planteó que desde el lunes pasado el Gobierno a través del Banco Central está sosteniendo “comunicaciones” con el Fondo.

“¿Qué queda ahora? Ahora tenemos que entender que debe prevalecer el pragmatismo sobre el populismo. Deben darse planteamientos coordinados. Los equipos técnicos del Gobierno tienen que responder a los planteamientos que haga el FMI para asegurar que esto no afecte el programa, la transparencia, la economía y especialmente la estabilidad macroeconómica pues ya hemos venido haciendo esfuerzos para sostenerla”, argumentó.

Mientras tanto el ex presidente del Banco Central durante el gobierno del ex presidente Enrique Bolaños y ahora director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico Social, Funides, Mario Arana, recordó que Nicaragua vivió una presión parecida en el 2005.

En ese entonces “la propuesta del gobierno en la carta de intenciones y lo que se había negociado con el FMI era de un incremento salarial de 10 por ciento, pero la Asamblea Nacional aprobó un 20 por ciento de ajuste. Esto congeló el proceso de revisión ante el directorio del FMI, mientras se analizaban las implicaciones de los ajustes salariales y se replanteaba el programa”, señaló.

“Lo mismo se tendrá que hacer en esta ocasión --añadió-- y es lo que probablemente suceda.  Habrá que explicar la medida en mayor detalle, para que la misma se pueda discutir con los directores del FMI. En este momento, no se tendrían claros los elementos de su implementación, si no hasta que se haya conversado entre la misión del FMI y el gobierno”.

Gobierno debe explicar y convencer

En todo caso, “todo indica que además se tendrá que replantear la mezcla de políticas de manera que se responda a las inquietudes que sobre el impacto macroeconómico podría tener el FMI con respecto al bono que se ha ofrecido a sectores gubernamentales”, dijo.

Arana, en ese sentido, manifestó que una pregunta clave del FMI es si la medida es temporal o permanente y las implicaciones para el presupuesto y su fuente de financiamiento. Luego está el impacto que la política del bono pueda tener a nivel de la relación de productividad y empleo que habrá que analizar.

“El FMI esperaría ver compromisos del país para implementar una estrategia que enfatice en reformas estructurales que mejoren la productividad para contrarrestar los impactos que puedan tener aumentos súbitos por el lado de la demanda y que afecten el potencial de Nicaragua”, sugirió.

Aparte de eso destacó que: “Hemos venido aumentando más los salarios que la productividad y eso no es sostenible más que a costa de la generación de empleo, por lo que hay que tener cuidado en el manejo de estos temas, independiente de lo justo que puede ser mejorar los sueldos de los sectores beneficiados en este caso”.

El director de Funides insistió en que “es importante asegurar alcanzar un acuerdo mutuamente satisfactorio para el gobierno y para el FMI que no afecte desembolsos o la imagen del país y su compromiso con la estabilidad macroeconómica”.