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Anualmente, Nicaragua requiere de al menos 22 mil nuevas viviendas, sin embargo, sólo son construidas unas siete mil unidades habitacionales en ese mismo período, a lo que se suma que hay un déficit de casas que se aproxima al medio millón, determina un estudio dirigido por el organismo no gubernamental Hábitat para la Humanidad.

Esa cifra, de por sí escalofriante, revela la enorme brecha existente entre la oferta de unidades habitacionales --que son construidas anualmente tanto por el Estado como por urbanizadores y privados y ONG-- y la realidad.

Los datos, dice un estudio realizado por Hábitat para la Humanidad, dimensionan el enorme problema económico y social que prevalece en el país, y que no permite ir acortando las distancias, ni siquiera mantener una cifra estática, por lo tanto, lo único que lleva a pensar es que la brecha sigue creciendo entre las necesidades y la oferta de casas.

De acuerdo con el análisis realizado, el sector privado construye anualmente un promedio de dos mil viviendas para el sector de altos ingresos, las ONG sin fines de lucro también edifican otras dos mil, y el Estado construye unas tres mil casas.

Al respecto, el ONG realizó recientemente un foro sobre vivienda, en el cual, casi un centenar de asistentes, no sólo identificó entre los principales males a la pobreza del país, que no permite acelerar la construcción de viviendas para sectores de bajos ingresos, sino que destacó que el país siempre está recomenzando con cada gobierno que llega al poder.

Ese tipo de comportamiento no ha logrado crear una política gubernamental correcta de vivienda, y que los esfuerzos que realiza una administración gubernamental sea seguida por la otra, sino que permanentemente se está lanzando por la borda lo hecho por los gobiernos anteriores.

Política incoherente
Ese tipo de política --incoherente-- revela que por la precariedad de los ingresos que obtienen entre el 75 y el 80 por ciento de los asalariados nicaragüenses, la casi totalidad de ellos no tiene acceso a adquirir ni siquiera una modesta unidad habitacional con su salario, y debe ser subsidiada.

De acuerdo con el estudio, las deficiencias habitacionales son cuantitativas, pero también cualitativas, dado que el problema no es sólo que el ingreso es insuficiente para adquirir una nueva vivienda, sino que los bajos salarios tampoco permiten reparar las que se encuentran en malas condiciones, y tampoco se les dota de la suficiente infraestructura de saneamiento básico.

Señala el estudio que la inversión es totalmente insuficiente frente a los requerimientos de la población, que, por otra parte, no tiene los ingresos adecuados para adquirirlas
Calcula que de las viviendas existentes, un total de 367 mil 248 están habitadas en condiciones de hacinamiento, de las cuales el 54 por ciento están en las ciudades. Es decir, casi un millón 900 mil personas habitan en condiciones lamentables, incluyendo problemas por acceso a agua potable, alcantarillado sanitario y electricidad, entre otras.

Un 37.3 por ciento de las viviendas, alrededor de 192 mil, deben ser mejoradas en piso y techo, entre tanto, de total de ellas, el 31.6 por ciento --aunque son propias-- carece de escrituras, en tanto que un 32 por ciento de las unidades habitacionales están instaladas en lugares de riesgo, como bajo líneas de alta tensión, en laderas de ríos o de cauces, o sobre laderas sujetas a deslizamiento, además de estar encima de fallas sísmicas, especialmente en Managua.

De hecho, en este momento, 411 mil viviendas deberían ser construidas, y unas 345 mil deberían ser mejoradas, lo que podría requerir inversiones de entre mil 500 y mil 600 millones de dólares, de acuerdo con las investigaciones.