Ervin Sánchez
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La reciente elevación de Nicaragua a la categoría “B 3” por la calificadora de riesgos Moody·s Investor Service beneficia al país, por cuanto deja de ser considerada una nación de “alto riesgo crediticio” y pasa a tener una calidad de crédito pobre y sujeta a especulaciones.

Anteriormente Nicaragua estaba en la calificación “Caa3” que tipifica a una posición pobre y sujeta a un “riesgo crediticio muy alto y de extrema pobreza”. Moddy·s el 26 de mayo cambio su calificación sobre el país tras hacer un análisis sobre sus capacidades de pago.

El aumento en la calificación de crédito fue sobre la deuda de Nicaragua en moneda extranjera. Al respecto, Emiliano Maranhao, Gerente General de Invercasa que el panorama de la calificación de Moody·s de grado altamente especulativos, al que pasó Nicaragua, para esta nación significa estar estable.

En ese sentido Moody·s, que analiza las deudas de los países y la capacidad de pago que tienen, por ejemplo para la emisión de bonos soberanos, destaca que Nicaragua ha reducido su riesgo dado que está pagando sus deudas externas e internas, destaca. De acuerdo con Maranhao, han disminuido para posibilidades de tener problemas de pago sobre los títulos de deuda interna, en córdobas, los cuales a la vez han bajado las tasas de interés sensiblemente.

Posición menos mala

Hace diez años se produjo otra calificación de parte de Moody·s sobre Nicaragua y en ese entonces el riesgo crediticio era sumamente alto. Moody·s Investor Service es una agencia de calificación de crédito que realiza investigación financiera internacional y realiza análisis de entidades comerciales y gubernamentales.

Moody·s también califica la solvencia de los préstamos mediante una escala de calificaciones estandarizadas y tiene una participación del 40 % en el mercado mundial de calificación crediticia. Su principal rival es Estándar & Poor·s.

De acuerdo con Moody·s la baja calificación de la deuda de Nicaragua, refleja la muy débil posición económica de Nicaragua y las continuas preocupaciones sobre la estabilidad financiera e institucional. El bajo desarrollo económico se mantiene como una presión sobre las deudas de largo plazo.

Señala además que el riesgo político es una consideración en la actual calificación, así como la falta de transparencia en las pasadas elecciones y el incremento de la polarización política son factores muy importantes para Moody·s. Moody·s recordó que la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto cayó a un estimado del 45 % este año, pero en 2003 era de más del 130 %.