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La flota pesquera artesanal del Atlántico Norte quedó prácticamente destruida tras el huracán “Félix”, por lo cual el gobierno, a través del Instituto Nicaragüense de la Pesca (Inpesca), destinará 6.2 millones de dólares para reactivar esta fuente productiva.

Esto beneficiará a 4 mil 500 cabezas de familias dedicadas a la pesca, de los cuales la mayoría se había transformado en buzos langosteros. Según datos oficiales del delegado departamental de Inpesca, después del huracán “Félix” se registran 50 casos graves de buzos afectados por las inmersiones en busca del apetecido crustáceo.

“Esos son los que fueron registrados, pero creemos que son más, no sólo uno en enero, como dijeron algunos empresarios”, aseguró Cesar Paiz, coordinador ejecutivo del Instituto Nicaragüense de la Pesca, que considera que el apoyo financiero y material dará otra opción de vida a nuestros pescadores, en el caso de Puerto Cabezas.


Conversión ocupacional y financiamiento
Agrega que se necesita una reconversión ocupacional, lo que no es fácil, y se necesitarán al menos 15 millones de dólares, pues se requieren barcos, cambio de tecnología, herramientas, un centro de acopio, de procesamiento, además de conocimientos apropiados para el manejo del producto, algo que se inició en la última semana de enero.

El financiamiento se espera que inicie en la primera semana de marzo, y representará reducciones de hasta el 50 por ciento del precio de las embarcaciones.

Los financiamientos serán entregados a un plazo de cuatro a cinco años. Y uno de los requisitos es la necesidad de organizarse con el compromiso de implementar la pesca responsable.

El apoyo estará dirigido a diez comunidades de la Región Autónoma del Atlántico Norte, específicamente en Sandy Bay (Lidaukra y Ninayari), Dakura, Awastara, Krukira, Páhara, Karatá, Wawa Bar, Lamiaya y Bilwi.

Paiz indicó que por el momento el pescado es un lujo para algunos, y por eso muchos prefieren el pollo, sin embargo, con mayor productividad el precio tendrá que bajar, y estará al alcance de más personas, pues es un alimento saludable, rico en vitaminas, del cual existen docenas de recetas para cocinarlo.


Subexplotación pesquera
“Hay que fomentar la pesca, un recurso del que sólo explotamos el cinco por ciento de su potencial, y en exportación el año pasado produjo 127 millones de dólares hasta noviembre de 2007. A pesar del desastre del huracán ‘Félix’, su productividad se elevó en un 12 por ciento”, aseguró el funcionario.

Entre otros datos, en nuestro país existen 57 especies de peces comerciables, aunque de éstas sólo siete son explotadas comercialmente, con un 80 por ciento del mercado radicado en Estados Unidos.

Recurrir a otras especies y no permanecer en la pesca de camarón y langosta, cuyos precios han caído internacionalmente, sería una opción viable, según el experto.

Nicaragua fue el primer país centroamericano en implementar la acuicultura y camaronicultura, sin embargo, se quedó atrás en comparación con Honduras, que obtiene 40 millones de dólares anuales, y Costa Rica, que logra 60 millones con la crianza de tilapia. El Salvador no se queda atrás y también posee su propia industria.

Paiz comentó que algo difícil es la vigilancia de las costas, por lo cual Inpesca ha firmado convenios con la Marina del Ejército de Nicaragua para luchar contra el pirateo de nuestras aguas, donde pesqueros hondureños, salvadoreños, costarricenses, panameños y hasta colombianos extraen nuestra riqueza.

“El problema es que sólo son dos lanchitas para vigilar 500 millas de costa, y se están aprovechando de ello. Hay que aplaudir a la DEA por su trabajo contra el narcotráfico, pero ellos dan aportes principalmente para luchar contra la narcoactividad y no contra la pesca pirata”, expresó Paiz, quien agregó que se necesita dar mayor importancia a un recurso que de ser aprovechado responsablemente podría reducir los niveles de pobreza y hambre en Nicaragua.