Jorge Eduardo Arellano
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Redacción Central

Pequeños productores de toda América Central están participando en producción local de variedades mejoradas de semillas de frijol, buscando cómo garantizar la pureza, calidad y mejores rendimientos, lo que están realizando con la colaboración de la Universidad de Costa Rica, el Instituto Interamericano de Cooperación Agrícola, la Agencia Suiza de Cooperación y la Red Sicta.

La información dada recientemente por el investigador de la Universidad de Costa Rica, Rodolfo Araya Villalobos, revela que existe una elevada demanda por semillas de primera calidad en toda la región, lo que ha alentado a los grupos organizados de agricultores a producir localmente variedades mejoradas de semilla de frijol.

En el trabajo están participando productores de semilla de frijol de Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Cuba.

En el área la IICA, la Red Sicta y el Cosude están financiando innovaciones tecnológicas en producción de semilla y grano de maíz y frijol en América Central. Estas innovaciones tecnológicas se dan en toda la cadena agroindustrial de semilla de frijol y maíz en todos los países de la región.

De acuerdo con los expertos, la semilla es el más importante componente de un plan agrícola. De su calidad dependerá, en mucho, la productividad, sin embargo, si no es correctamente producida, puede convertirse en el principal medio de dispersión de enfermedades, como la antracnosis, la mancha angular o la mustia hilachosa.

La eliminación de impurezas, el almacenamiento con menos del 13% de humedad y el tratamiento químico de las semillas ayuda a prevenir ataques de plagas y enfermedades.


Mejoran semilla
Araya, quien es coautor del “Protocolo para la producción local de semilla de frijol”, reconoció que aún con todo el esfuerzo de los fitomejoradores, y más recientemente de los productores artesanales de semilla, la adopción de variedades mejoradas se ha mantenido baja.

Debido a diversos factores, principalmente económicos y culturales, los pequeños productores de frijol en América Central utilizan grano de consumo para la siembra, que lo guardan de su propia cosecha o lo compran en los mercados locales. Lo que desconocen es el riesgo de que el grano esté infectado con hongos, virus y bacterias que pueden contaminar sus suelos con patógenos o malezas.

“La producción local de semillas está poniendo a disposición de los pequeños agricultores variedades mejoradas que garantizan pureza y calidad, y que además están adaptadas a sus suelos, a su topografía y a sus posibilidades económicas en las aplicaciones de fertilizantes y pesticidas”, aseveró el investigador costarricense.

Sin embargo, Araya aclaró que las variedades obtenidas por este método no son rentables para grandes empresas, debido a que se producen pequeños volúmenes, para zonas y regiones claramente definidas.

Por esa razón, recomienda que para garantizar la calidad y pureza en la producción de semillas, sean grupos organizados de agricultores los que se dediquen a cultivarlas, bajo la tutela de un comité de semillas integrado por al menos tres de sus asociados.