Jorge Eduardo Arellano
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Distritos de riego

Los distritos de riego son unidades territoriales que tienen por característica el acceso a una fuente de agua común. Éstos existen en casi todos los países debido a que los productores se unen para acometer la realización de obras hidráulicas que por sus costos no están al alcance de uno solo.

Los costos iniciales son altos, debiendo luego sólo cubrir los gastos de administración y manejo del sistema, pues aunque existe una compuerta o una llave hacia cada finca, sólo el encargado está autorizado a abrir o cerrar el pase al agua.

En México, los distritos de riego existen desde hace muchos años, pero las obras (presas, canales, compuertas, etc.) fueron construidas por el Estado y los productores se organizaron en asociaciones de regadores.

Luego de muchos años y el fortalecimiento de estas asociaciones, las mismas vienen comprando las instalaciones, así como los equipos y servicios, ya que además de las instalaciones y asumir los compromisos con el personal que administra el agua.

Los distritos de riego incluyen: ingenieros agrícolas que atienden los aspectos hidráulicos y las formas de aplicación del agua; ingenieros agrónomos que atienden los cultivos y demás, debido a que la dinámica sobre los distritos de riego es tan fuerte que a la larga, todos los servicios técnicos, mecanización y demás, se han adaptado a estas formas de organización de la producción.

Grupos de arroceros en El Salvador han iniciado la formación de cooperativas alrededor de proyectos de riego, constituyendo diferentes distritos de riego. Unos han fracasado por no respetar las normas o porque esperaban beneficios superiores a los que el proyecto podría rendir, pero otros han resultado muy exitosos y han logrado sacar de la pobreza a muchos productores y generado empleos para personal técnico.

En Nicaragua existen algunas experiencias donde los productores de forma espontánea han tratado de resolver el acceso al agua. Como en Mozonte, donde se construyen acequias que cruzan varias fincas y que son zanjas a nivel y toman agua del río, pero a menos de 300 metros de distancia, gracias a lo quebrado del terreno el agua les resuelve mucho.

Últimamente en esta misma zona han empezado a usar mangueras, las cuales, al igual que las acequias, cruzan distintas propiedades.


Carlos Javier López
y Marcia Estrada
Consultores en Desarrollo Rural
marciaestrada@yahoo.com