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Más que la reforma al sistema de seguridad social, los sindicatos de trabajadores insisten,  a la fecha, en la revisión de la Ley del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, para que responda a las necesidades de todos los sectores.

Miguel Ruiz, uno de los representantes de la Central Sindical de Trabajadores “José Benito Escobar”, CST-JBE, subrayó ayer que urge revisar la Ley, porque, de entrada, hay evasión en el pago del seguro, principalmente, a nivel del sector privado.

“En el sector construcción, por ejemplo, sólo el  30% de las empresas están pagando el seguro a sus trabajadores, de manera que hay un 70% que no lo hace. Allí nos referimos a empresas subcontratistas. En el campo la situación es similar”, advirtió.

Agregó, incluso, que la evasión alcanza hasta las alcaldías. Ese es el caso, según dijo, de las comunas de León y de Granada. “Nos parece que mejor es revisar estos detalles antes de plantear una reforma a la seguridad social, si no continuarán las fugas en el sistema”, recalcó el líder sindical, tras recordar que como está planteada la rechazan.

Entre tanto, el economista Adolfo Acevedo reiteró que aun con la reforma que actualmente valora el Gobierno, la seguridad social colapsará, pues no se está considerando el bono demográfico.

Aparte de incrementar la base de trabajadores asegurados; revisar las inversiones y “fugas” monetarias que persisten en el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social, INSS, el Gobierno debería replantearse la reforma al sistema considerando y aprovechando el “bono demográfico”, según insisten expertos locales como Adolfo Acevedo.

Si eso no ocurre “la situación financiera futura” del sistema, aún con la reforma que actualmente se está valorando, será “más grave”.

Acevedo resalta que al culminar el bono, o sea dentro de unas tres décadas, “el país entrará a la fase avanzada de envejecimiento de la población: las personas mayores de 60 años comenzarán a crecer con un ritmo tal que incluso mayores reformas paramétricas podrían resultar totalmente insuficientes, y quizá del todo intolerables”.

De acuerdo con Acevedo, en 2010 el 48.7% de la población en edad de trabajar tiene 30 años o más, de manera que al culminar la fase del bono descrito ese segmento estará arribando a los 60 años o más.

En ese contexto explica que si en Nicaragua el bono no se aprovecha “como está ocurriendo…las personas en edad de retiro dependerán, en su gran mayoría, de transferencias de terceros, más que de su propio ahorro o de la seguridad social”.

“Esto es así—agrega-- primero, porque la mayoría absoluta de los nicaragüenses carece de capacidad de ahorro, ésta es una razón fundamental por la cual el denominado sistema de ahorro privado para pensiones siempre careció de viabilidad, y segundo, porque sólo el 20% de la fuerza de trabajo nicaragüense está afiliada al Seguro Social, de tal manera que el 80% de las personas que actualmente integran la fuerza laboral cuando llegan a edad de retiro lo hacen sin ningún ahorro o protección”.

Da más razones

Por otra parte, “la dependencia de las personas en edad de retiro respecto de terceros podría acentuarse porque, de acuerdo con el sistema de reparto de facto que prevalece en el INSS, las pensiones en curso de pago se cubren esencialmente con los aportes de los afiliados activos”, subraya.

Y “en los próximos años, debido al proceso paulatino de envejecimiento de los propios afiliados al INSS, el número de jubilados y el monto del pago de pensiones, va a crecer en relación con el número de contribuyentes activos y al monto de las cotizaciones  hasta un punto en que ya no va a poder ser cubierto totalmente por las cotizaciones de los afiliados activos”, agrega. 

Acevedo enfatiza que según la “limitada información disponible, aproximadamente a partir del 2016 el INSS ya no será capaz de hacer frente a sus obligaciones de pago con los afiliados con sus ingresos corrientes, y va a comenzar a aparecer un déficit operativo o déficit de caja, que continuará aumentando año con año. El INSS tendrá que recurrir entonces a las reservas técnicas acumuladas para cubrir este déficit, pero se estima que estás reservas se habrán agotado a inicios de la década del 2020”.

En ese sentido “posiblemente se tendrá que destinar una parte desproporcionada del presupuesto nacional exclusivamente a atender las necesidades (de la población jubilada). Esto ya ocurre en los países desarrollados, donde la fase de envejecimiento está más avanzada, con la diferencia... de que esos países ya son desarrollados: tienen una tasa de empleo formal incomparablemente mayor, una productividad muy alta de la fuerza de trabajo ocupada, niveles de cobertura de la seguridad social mucho mayores, y con presupuestos públicos enormes y aún así es un desafío esa atención”.

Un futuro “inviable”

Para Acevedo, en ese panorama, la viabilidad del país es nula. “La perspectiva es que dentro de dos o tres décadas la fase del bono demográfico estará concluyendo… se estima que en el año 2050 sólo habrá 4.6 personas en edad activa por cada persona en edad de retiro”, menciona.

Contrario a lo que ha venido ocurriendo desde 2005 con 14.4 personas en edad de trabajar por cada persona en edad de retiro.

“Vamos a tener un porcentaje creciente de personas mayores que alcanzaron una edad de retiro sin ningún tipo de ahorro, que deberán ser sostenidas y atendidas en sus necesidades de cuidado de salud, y un porcentaje decreciente de la población en edad de trabajar, de manera que habrá cada vez más personas mayores por cada persona capaz de trabajar… aparte de eso los que están en edad de trabajar con toda probabilidad van a seguir laborando, en un elevado porcentaje, en empleos precarios e informales, que los mantendrán bajo el umbral de la pobreza”, añade. 

“Dado que la población infantil será un porcentaje cada vez más pequeño de la población total—sostiene-- ya no existirán tantos niños y adolescentes en los cuales invertir para que nos puedan sacar en un futuro de la pobreza”.

Entonces “el momento de invertir en los niños y adolescentes y cambiar las perspectivas del futuro es ahora… si no lo hacemos el país no será viable para nadie (aún con la reforma que se bajara en el sistema de seguridad social)”, puntualiza el experto. 

¿Qué es el bono demográfico? 
El bono demográfico es el período en el cual en el país prevalecerá entre las próximas dos y tres décadas, la población en edad laboral como porcentaje de la población total, mientras tanto se reducirá “aceleradamente” el porcentaje de la población infantil dependiente.