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Sandra Castaño, de Ciudad Sandino, es bachillera y tiene un hijo de dos años. Ella cuenta que estuvo desempleada más de un año, hasta que encontró empleo en la empresa brasileña Schmidt Irmaos Calzado, fabricante de zapatos de cuero para mujer.

De eso dos meses atrás. “Nunca me fue fácil conseguir trabajo, así que me mantenía en la casa”, dice la joven que ahora se dedica en la empresa, junto con otras mujeres, a limpiar el calzado todo el día con agua y acetona.

Esa tarea le genera al mes casi 100 dólares, casi igual a lo que cuesta el par de zapatos que limpia en tiendas de Estados Unidos y Europa.

Carlos Rugada, de Los Brasiles, en cambio se encarga de poner “almohadillas” de papel en el calzado. Estima que durante las ocho horas laborales pone más de 300 almohadillas. “No es tan fácil como parece porque tienen que quedar bien ubicaditas para que el zapato se vea elegante y fino”, explica. A él le tomó dos días hacerlo bien y ahora es todo un experto. Otros cortan, cosen y pegan la suela y resto de componentes del calzado.

Tovar Schmidt, presidente de Schmidt Irmaos Calzado, destaca que desde hace dos meses, fecha en que se instalaron en Managua, emplean a casi 700 trabajadores, hombres y mujeres, a quienes de momento pagan un sueldo básico.

Pionera en el país

“En lo que resta del año esperamos tener 1,800 trabajadores, ya que la producción de zapatos se prevé incrementar”, resalta el ejecutivo tras adelantar que dentro de dos o tres meses la materia prima del zapato que venden será local. Por el momento es originaria de Brasil y se trata de cuero de cobra, cocodrilo, cabra y ganado, entre otros.

El delegado presidencial de Inversiones, Álvaro Baltodano, sostiene que “Schmidt Irmaos Calzado” es la pionera en el ramo, a nivel local; es decir, con esa compañía Nicaragua despunta en las exportaciones de calzado a gran escala.

“Ellos invirtieron más de 15 millones de dólares sólo en maquinaria, sin incluir el techo industrial, y están muy contentos en Nicaragua, especialmente con la mano de obra porque, según nos indican, es altamente productiva”, subraya el funcionario, tras anunciar oficialmente el inicio de operaciones de la empresa.

Schmidt lo confirma: “Los trabajadores se concentran en su labor, soy muy calificados y estamos satisfechos con ellos.

Aumentarán producción

Esta ha sido una sorpresa sumamente positiva”, reitera, tras recordar que optaron por Nicaragua porque es un país “que cuenta con el Cafta, que es un acuerdo importante para el comercio, y tiene seguridad”.

A la fecha, la empresa produce entre tres mil y cuatro mil pares de zapatos bajos y altos, todos enfocados en el público femenino.

El producto lo venden en tiendas estadounidenses y europeas. El presidente de la compañía detalla que cada par tiene un precio, en tienda, que oscila entre los 80 y 100 dólares.

A finales de año, sin embargo, la empresa prevé aumentar la producción a 8 mil y 10 mil pares por día. Es decir que, como mínimo, la duplicarán. Esto generaría, según las previsiones, exportaciones por el orden de los 40 millones de dólares.

Schmidt recalca que “definitivamente” la meta es ampliarse en Nicaragua. “En el país nos va bien, y nos vemos con mucho futuro. Así que no contemplamos por ahora introducirnos a otro país de Centroamérica, nos quedamos sólo con Nicaragua”, apunta.

En Brasil la empresa, fundada en 1943, tiene presencia en siete ciudades, generando con ello 1,800 empleos directos, con una producción estimada en 3.5 millones de pares de zapatos al año, de los cuales el 30% va a Estados Unidos y el 70% a Europa.