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Altos niveles de desempleo, poca educación, mínima transferencia tecnológica, gran cantidad de recursos ociosos y la falta de políticas públicas son algunos de los campos casi vírgenes que se requiere potenciar con inversión, tanto nacional como extranjera.

Ese panorama, que se podría considerar negro para el país, de forma paradójica es atractivo para la maquila textil, que realmente no deja nada a Nicaragua, ni la va a sacar de la pobreza, afirma el doctor en economía Néstor Avendaño.

El estudioso de la economía nacional agregó que, sin embargo, cambiar esa situación y lograr que empresarios nacionales y extranjeros inviertan en los distintos campos, como en la agricultura, donde hay que elevar los rendimientos, se dificulta, dado que el aspecto político influye negativamente en el clima de negocios.

El planteamiento es parte de la presentación que hizo el economista Néstor Avendaño en una cátedra abierta de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Centroamericana, denominada “Por qué un país pobre como Nicaragua es una oportunidad de inversión”.

En su exposición, Avendaño señaló que pese a las grandes limitaciones institucionales y de infraestructura, la economía nicaragüense ha obtenido algunas sensibles mejoras del clima de inversión, tanto para los nacionales como para los extranjeros, pero hay que consolidar estos logros y mejorar en varios aspectos claves, especialmente en educación general de la población y energía eléctrica, la imagen del país, seguridad y gobernabilidad democrática, para imprimir una mayor proporción de la producción hacia la inversión.

El economista dijo que se está planteando cuáles son los nichos de mercado potenciales para acelerar un crecimiento económico sin considerar megaproyectos, que sería formidable que llegasen al país para sacar de la pobreza rápidamente a Nicaragua.

“Se trata de que en vez de sacar de la pobreza a Nicaragua en 50 años, lo hagamos en 30 años, y sería un gran éxito”, apuntó.

Mencionó las oportunidades que el país tiene para invertir en diferentes sectores, como el agropecuario, donde el país sobresale en la producción de muchos rubros como la carne, lácteos y con gran potencial en granos, pero que en la mayoría de ellos tienen que mejorarse las condiciones para invertir.

Agregó que también existen oportunidades de inversión en la industria, el sector energético y la zona del Caribe, donde hay gran cantidad de recursos naturales ociosos.

Asimismo, el sector pesquero posee un gran potencial, porque el país tiene la mayor cantidad de cuerpos de agua de la región, así como la minería también representa una oportunidad para la inversión.

El economista señaló que, por el contrario, está demostrado que la maquila no reduce la pobreza en Nicaragua.

Explicó que el salario promedio de las industrias de zona franca es de 2 mil 700 córdobas, equivalente a 146 dólares al mes.

IED es muy baja
Pese a las ventajas mencionadas, Avendaño aseguró que el nivel de inversión en el país es demasiado bajo, comparado con el resto de países de la región. El año pasado entraron al país 280 millones de dólares en Inversión Extranjera Directa, IED, mientras que en 2006 el monto fue de 282 millones, según la presentación.

“El 23 por ciento del PIB (Producto Interno Bruto) se dedica a la formación de capital fijo, o sea, a la construcción y a la maquinaria y equipo para la producción. Esa tasa debería ser de al menos el 35 por ciento del PIB, estamos muy alejados de una proporción macroeconómica aceptable para reducir la pobreza en Nicaragua”, argumentó.

Consideró que Nicaragua necesita una Inversión Extranjera Directa que contribuya con sus impuestos a ayudar a resolver los grandes problemas sociales que tenemos, pero que paguen sus tributos, que tengan responsabilidad social y que se reglamente el vínculo de la gran empresa con la pequeña, para que haya transferencia tecnológica.

El economista indicó que existen muchos retos para mejorar el clima de inversiones en el país, y uno de los principales es el tema de la propiedad, que debe ser solucionado definitivamente.

Añadió que también hay que formular un amplio espectro de políticas públicas, para acelerar el crecimiento económico del país.

Uno de los factores que empaña el clima de negocios es el político, por lo cual, según Avendaño, se debe eliminar la injerencia de personajes políticos en la administración de la justicia y los discursos populistas que causan aversión a los inversionistas, entre otras cosas.