Jorge Eduardo Arellano
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Pymes y Banca de Fomento

Por su naturaleza, la Banca de Fomento debería estar enfocada a impulsar el desarrollo de los sectores económicos de un determinado país, particularmente en las Mipymes. Sin embargo, su estructuración conlleva la respuesta a diferentes expectativas fundamentales:
* ¿Qué cantidad de “dinero” manejará dicha entidad?
* ¿Quiénes serán los “beneficiarios” inmediatos? ¿Micros? ¿Pequeños? ¿Medianos?
* ¿A qué “actividades” estará orientadas? ¿Comercio? ¿Servicio? ¿Producción?
* ¿A qué “plazos” se otorgarán los préstamos?
* ¿A qué tasas de “interés” funcionará el programa?
* ¿Existirá la necesidad de “colaterales” o “garantías”?
* ¿Cómo se decidirá el “otorgamiento” de los financiamientos?
Todo dependerá de “los intereses creados que como seres humanos, tanto las organizaciones como sus beneficiarios, desean percibir”. En primera instancia una banca, no se organiza para perder los recursos que le fueron consignados, sean estatales o privados. Inmediatamente surge el cuestionamiento: pero, ¿qué es banca de fomento vs comercial?
¿Qué significa fomento? Para algunos debe entenderse como: no ganar, ni perder. Otros, lo interpretan como sinónimo de: paternalismo estatal (plazos flexibles, tasas de interés reducidas, no garantías y poco o nulo seguimiento administrativo). Inmediatamente surge una reflexión: “¿cómo se logrará satisfacer las necesidades muy “particulares” de cada uno de los beneficiaros y conjuntamente lograr una rentabilidad especial de punto de equilibrio?” Por lo tanto, mi apreciado lector, la instauración de una banca de fomento conlleva en primera instancia: reglas del juego claras y precisas.

1. Que para el término fomento tiene que establecerse que nunca significará equilibrio o pérdida de dinero.

2. Que el “acceso al crédito” no será indiscriminado, todo lo contrario, se tienen que cumplir ciertos requisitos básicos.

3. Que las “tasas de interés” deberán ser competitivas no “bajas”, el adjetivo bajo es para calificar la altura de un objeto.

4. Que los “plazos” pueden ser negociables, pero no a la eternidad… etc.

5. Que los “riesgos” deben ser compartidos: beneficiarios y banco, no unilaterales.

Doctor en Ciencias Empresariales. Autor del libro Autodiagnóstico de las pequeñas y medianas empresas y Presidente de Consede. Dfrixi@hotmail.com
Celular: 8834866.