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El retroceso de Nicaragua en el Informe del Microscopio Global 2010 sobre el Clima de Negocios para las Microfinanzas, pasando del puesto ocho al número trece, obedece, según el economista René Vallecillo, a la falta de un marco regulatorio que administre al sector, dejando al descubierto la necesidad de aprobar una ley que rija al mismo.

Para Vallecillo, Nicaragua ocupó el puesto número ocho de la lista general de este informe, respondiendo al alto desarrollo institucional de las microfinancieras.

“Las instituciones de microfinanzas significaron una respuesta para un tipo de sector que no es sujeto de crédito de la banca comercial. Vinieron a suplir la demanda crediticia de pequeños empresario y productores agropecuarios que no aplican en la banca tradicional”, refirió.

Resaltó que una serie de factores internos influyeron en el deterioro de la situación del sector. De igual manera, sostuvo que entre los efectos negativos ocasionados por el Movimiento No Pago, tales como el incremento de la morosidad y la disminución en la cartera de clientes, el más perjudicial fue la aprobación de la Ley Especial para el Establecimiento de Condiciones Básicas y de Garantía para la Renegociación de Adeudos entre las Instituciones Microfinancieras y Deudores en Mora, conocida como “Ley de Moratoria”.

“Ley Moratoria” fue fatal
“Este Movimiento creó inestabilidad en el sector, sus miembros utilizaron la violencia para ejercer presión con el fin de promover la aprobación de una ley que resultó fatal, y fue más nociva que los mismos ataques a las microfinancieras”, indicó Vallecillo.

De acuerdo al informe de clima de inversión en el sector de microfinancieras, Nicaragua está ubicada en el puesto número 43,8 en la categoría de marco regulatorio, perdiendo 12,5 puntos con relación a 2009.

Los resultados del estudio, reflejan que el Movimiento No Pago causó una reconfiguración de las políticas públicas hacia el sector al incidir en la aprobación de la “Ley Moratoria”.

El economista señaló que esta ley nunca se apegó a la situación nacional, sino que vino a implementar una ampliación de plazos de pago y fijar tasas de interés, sin responder a la realidad particular de cada caso, sino a una lógica general.

“Dicho estatuto provocó un impacto negativo en las variables que inciden en el funcionamiento del sector. Se debilitó la confianza, incrementó la restricción del crédito por las microfinancieras, además de crear una distracción en el mercado, dando la ilusión que si uno no paga consigue apoyo mediante una ley”, expresó.

Urge “Ley de Microfinanzas”

Según Vallecillo, mientras no sea aprobada una ley que rija al sector, no existirá un marco regulatorio que promueva el fortalecimiento del mismo.

Agregó que la “Ley de Microfinanzas” debe ser discutida para tener un reglamento que establezca las reglas del juego en forma clara y detalle la relación vinculante entre microfinancieras y usuarios, ya que actualmente no hay un estatuto que determine las directrices del funcionamiento de las instituciones microfinancieras.

Existe una “Ley de Préstamos entre Particulares”, que más que todo trata de prevenir la usura, por lo que no tiene la misma finalidad.

Las microfinancieras no tienen un ente regulador, porque la Superintendencia sólo regula a los bancos, así que es más que necesaria una ley para el sector de microfinanzas”, aseguró.