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La construcción de viviendas, incluyendo las de interés social, a nivel local, está “detenida” desde mayo pasado debido al invierno y a la falta de financiamiento bancario, expresó la gerente general del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural, Invur, arquitecta María Emilia Rizo.

“Con las lluvias (de los últimos meses) están detenidas todititas las construcciones, prácticamente desde mayo, eso es un factor que nos está afectando”, manifestó. A lo anterior sumó el hecho de que sólo dos bancos, de los seis existentes en el Sistema Financiero Nacional, están dinamizando los créditos en el sector.

“En realidad no ha sido mucho el aporte que nos han dado los bancos, están muy lentos (con eso), prácticamente sólo dos bancos son los que más apoyo nos han dado: BDF (Banco de Finanzas) y Banpro (Banco de la Producción)”, planteó.

“No sabemos—agregó—por qué, nos ha dicho la gente que ponen muchas trabas en los préstamos, no toman en cuenta que la misma vivienda les sirve de hipoteca, no van a perder ningún dinero porque lo van a recuperar con la vivienda y luego tienen asegurada la mensualidad porque a los trabajadores se les descuenta de la planilla (ese pago)”.

Bancos “no” apoyan

“No sé que más seguridad quieren (los bancos) porque el Gobierno les ha puesto en bandeja todititas las garantías para que puedan dar los préstamos para viviendas”, añadió.

EL NUEVO DIARIO intentó ayer conocer la versión del sector bancario al respecto, pero no fue posible localizar a sus gerentes.

Rizo indicó que a la fecha contabilizan la construcción 6,900 viviendas de interés social. Estas casas las ha “regalado” el Gobierno a familias en extrema pobreza, según dijo. “Tienen un costo que oscila entre los 3,500 y 3,800 dólares, pero esto lo ha asumido el Gobierno junto a otros actores que nos están apoyando en este esfuerzo”, refirió.

A nivel del sector privado rememoró que son 1,800 casas, en ese segmento, las que están previstas desarrollarse. Esto es “el 50% de lo que se tenía previsto construir, pero aún no hemos terminado el año”, comentó con optimismo.

Hasta el momento Nicaragua registra un déficit habitacional que alcanza el medio millón de viviendas, la mayoría del estrato popular. A eso se añade que cada año se forman, según datos extraoficiales, 30 mil nuevas familias.