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A nivel mundial, la factura petrolera se está convirtiendo ya en un lastre para la recuperación económica. Aunque el petróleo aún está lejos de los 145 dólares por barril que alcanzó en el verano de 2008, se sitúa por encima de los niveles de 2007, cuando la economía mundial estaba creciendo a ritmos del 5,2% frente al 3,4% que se prevé para este año.

Pero no se trata sólo del petróleo. “Uno de los elementos diferenciales en esta ocasión es la subida sincronizada de prácticamente todas las materias primas”, apunta David Cano, socio y director general de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Eso incluye materias primas como carbón, cobre, oro y plata.

También el índice de alimentos que elabora la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha superado los niveles máximos de 2008 y los fabricantes textiles temen no poder repercutir la subida del 80% en el precio del algodón en un solo año.

La mayoría de las materias primas tiene una estrecha correlación con el dólar, y la tendencia a la baja de los últimos meses en la divisa estadounidense ha impulsado la cotización al alza de las materias primas.

En un entorno de recuperación económica sostenida, un sentimiento más positivo en el mercado financiero y la persistencia de una política monetaria excepcionalmente tímida, propician una plataforma sólida para nuevos incrementos de precios de las materias primas en 2011.

Los analistas no ven en este momento que la escalada de precios de las materias primas suponga una amenaza directa para la recuperación económica global, tampoco en los países desarrollados con tasas de crecimiento sensiblemente más débiles.