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Las subvenciones por 365 mil millones de dólares anuales de los países desarrollados a sus agricultores y las medidas de protección arancelarias a favor de los biocombustibles, además de la volatilidad de los precios de los alimentos, eleva la inestabilidad política en los países y amenazará la paz y seguridad del mundo, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).


El planteamiento fue realizado en un escrito de Jacques Diouf, Director General de la FAO, quien además, afirmó que la protección aranceleraria en apoyo de los biocombustibles, tiene el efecto de desviar unos 120 millones de toneladas de cereales del consumo humano al sector del transporte.


Diouf se pregunta en su escrito, si ¿es la historia un eterno volver a empezar? Y añade que “estamos ante lo que podría ser otra gran crisis alimentaria”, tomando en cuenta, incluso, que el índice de precios de los alimentos de la FAO volvió a su nivel más alto a finales de 2010.


El director de la FAO vaticinó que el aumento y la volatilidad de los precios continuarán en los próximos años si no se abordan las causas estructurales del de-
sequilibrio del sistema agrícola internacional y señaló que se sigue haciendo gestión de las crisis. Dijo que para los próximos 40 años se necesitará un aumento del 70 % de la producción agrícola en el mundo y de un 100 % en los países en desarrollo.


A la par, el director general de la FAO explicó que la asistencia oficial para el desarrollo en la agricultura, que ahora se sitúa en torno al 5 %, debería volver a los 19 % de 1980 y alcanzar anualmente los 44 000 millones de dólares de EU y llegar al nivel que permitió, en el decenio de 1970, evitar la hambruna en Asia y América Latina.


Los gastos presupuestarios para la agricultura en países de bajos ingresos y con déficit de alimentos representan alrededor del 5% y deberían alcanzar un mínimo del 10%; por último, la inversión privada nacional y extranjera, cercana a los 140 000 millones de dólares anuales, debería ascender a  200 000 millones de dólares, en tanto, que los gastos anuales mundiales en armamento se elevan a un billón y medio de dólares.


Explicó que la especulación exacerbada por las medidas de liberalización de los mercados de futuros de productos agrícolas en un contexto de crisis económica y financiera, transformaron instrumentos de arbitraje del riesgo en productos financieros especulativos que sustituyen a otras inversiones menos rentables.


Añadió el Director General de la FAO, que en un contexto climático marcado por inundaciones y sequías, es necesario financiar pequeñas obras de control del agua, medios de almacenamiento local y carreteras rurales, así como puertos pesqueros y mataderos, para dar seguridad a la producción de alimentos, mejorar la productividad y la competitividad de los pequeños agricultores.