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El incremento en el precio del petróleo podría reducir en 1% la estimación del crecimiento económico de Nicaragua, si el valor de barril de aceite, debido a la crisis que se abate en el norte de África y parte del Medio Oriente, alcanza en el año un promedio de 95 dólares.


El planteamiento es hecho por el economista Sergio Santamaría, Director del Centro de Investigaciones y Asesoría Socioeconómica, Cinase, quien recordó que el Fondo Monetario Internacional tiene un modelo para países en desarrollo como Nicaragua y según el cual, un incremento de 10 dólares en el precio del barril de petróleo, disminuye un punto porcentual en el crecimiento de la actividad económica del país.


De hecho, la ola de protestas en el mundo árabe y principalmente en Libia, disparó los precios en los mercados petroleros mundiales debido al temor que estos problemas suscitan sobre el abastecimiento del aceite, al tiempo que hizo temblar las bolsas de valores mundiales.

Menor crecimiento económico
El precio del barril de petróleo de la calidad WTI alcanzó en algún momento en la negociación de ayer un total de 95.59 dólares, en tanto que el Brent, subió hasta los 108.57 dólares, mientras que el de la OPEP llegó hasta los 108.57 dólares.
Según las cifras dadas a conocer por el Gobierno, el crecimiento del Producto Interno Bruto del país debería alcanzar en el 2011 un índice del 4.5%, pero si el precio promedio del barril de petróleo pasa de 85 dólares a 95, el crecimiento de la economía a lo largo del año bajaría a un 3.5%.


Santamaría afirmó que a ese escenario, habría que agregar efectos colaterales como el crecimiento en el nivel de inflación de costos que se generaría, dado los efectos del alza del petróleo y sus derivados, además del incremento de precios en los bienes y en el transporte de bienes y personas.


De acuerdo al economista, si el precio promedio del barril de petróleo alcanza un promedio de 95 dólares, el país tendría que destinar más recursos para el pago de la factura petrolera y para fortalecer las reservas internacionales en el Banco Central, lo que haría caer el gasto social.


Santamaría recomendó que a la luz de ese posible escenario, el FMI y el Gobierno debieran revisar las metas de crecimiento económico, así como su incidencia en los programas sociales.