•  |
  •  |

Aproximadamente 36 millones de  dólares mueven anualmente en ventas los empresarios de calzado en Nicaragua, según estimaciones de la  Cámara Nacional de Cuero, Calzado y Afines de Nicaragua, Cancunic.

“Pero esa cifra podría ser mayor  si el sector estuviese más tecnificado, y eso sólo se puede lograr con créditos flexibles”,  según advirtió el presidente de la Cámara, Alejandro Delgado.   

El empresario indicó que en Nicaragua producen al año tres millones de pares de zapatos y cada par tiene un costo, en promedio, de 12 dólares. Detalló que del total de zapatos elaborados, 2.5 millones se venden en el mercado interno. El resto, medio millón, lo exportan a mercados centroamericanos, principalmente.  
“Sin embargo, si cada taller de cuero y calzado contara con una máquina de costura eléctrica, una devastadora y  dos o tres  hornos,  la producción se incrementaría”, recalcó.

Requieren  préstamos a diez años
“Añadió que hay un montón de pequeñas empresas chiquitas que trabajan como hormiguitas en departamentos como Masaya. Hacen lo que pueden y aún así logran vender sus productos a Costa Rica.  Trabajan con las uñas, porque no cuentan con créditos”. “En ese  contexto, aclaró que  los créditos de dos a tres años plazo no son para el sector, porque en ese período es difícil resolver y saldar la deuda, sobre todo cuando son empresas chiquitas.  

Nosotros requerimos préstamos  por lo menos de diez años, pero la banca (nacional) no lo contempla”.
Delgado dice que a la fecha están logrando aumentar la producción con apoyo de   empresas como tenería La Fuente y programas  como el de  Empresas y Empleos,  de  la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, Usaid.

“Esa ayuda nos ha permitido salir adelante. Con tenería La Fuente conseguimos, por ejemplo, las pieles que son  nuestra materia prima. A ellos les pagamos una vez que hemos vendido el zapato. Es decir, nos dan facilidades de pago y eso nos permite trabajar”, rememoró.

Mientras tanto, con  la contribución de Empresas y Empleos han podido comercializar sus productos en el extranjero, participando en ferias internacionales. A parte de eso, han recibido capacitaciones para ser más eficientes  y autosostenibles en su labor, aunque no es suficiente.  

“Necesitamos del apoyo Gobierno, para que al menos nos presten en condiciones más favorables”, apuntó el empresario.