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En los últimos dos años el sector microfinanciero de Nicaragua sufrió una catástrofe al perder aproximadamente el 50% de su cartera crediticia, debido a la crisis financiera internacional y a la acción del grupo que fue denominado No Pago, por lo que está demandando que la Asamblea Nacional apruebe antes de junio un marco regulatorio de todo el sector.

El planteamiento fue hecho por René Romero, Presidente de la Asociación Nicaragüense de Instituciones de Microfinanzas, Asomif y gerente general de la microfinanciera Fundeser. Romero destacó que aún no conoce una explicación real de por qué en ocho años nunca se aprobó en lo particular la ley que debería estar rigiendo a las instituciones microfinancieras y por qué ahora se pretende sustituirla por una sobre microcrédito.

Romero afirmó que en  Asomif “consideramos que si no hay un marco regulatorio, en el menor plazo posible,  que venga a regular a la actividad de microfinanzas, el sector puede seguir siendo afectado por grupos como el No Pago, por cuya acción, bancos proveedores de fondos cesaron sus de-sembolsos por un total de 80 millones de dólares en estos dos años pasados.

El presidente de Asomif recordó que hay interés de parte del Fondo Monetario Internacional de conocer cuál es la situación real del sector de microfinanzas, “para sobre esa base poder negociar con el gobierno de Nicaragua cuál debe ser el manejo que tiene que dársele al sector”.

El dirigente dijo que como Asomif presentaron información requerida por la Superintendencia de Bancos y el Banco Central, al tiempo que planteó que en los próximos días viene un consultor internacional, contratado por el Banco Interamericano de Desarrollo a consolidar la información del sector de microfinanzas.

Con esa información, añadió el directivo de Asomif, se conocerá exactamente cuál fue el impacto de la crisis de los dos años pasados, dónde está y hacia dónde va a ir el sector, aunque añadió, que un análisis preliminar indica que la cartera de microcrédito del país cayó en un 50% comparado con 2008.
Las instituciones de microfinanzas reportaban en 2008 una cartera de microcrédito de 560 millones de dólares, incluyendo a las entidades supervisadas, pero con la crisis de estos dos años cayó hasta menos de 300 millones de dólares, lo que indica una reducción de un 50% en créditos y bajó en un 60% el total de clientes. Definitivamente el sector de microfinanzas resistió un tsunami financiero, explicó Romero.

Por otra parte, el señor Michael P. Sommer, directo del Bank Im Bistum Essen de Alemania, el cual es un banco inversor en la microfinanciera Fundeser, afirmó que una inversión requiere un marco que ofrezca confianza y por lo tanto es necesario una regulación del mercado de las microfinanzas y añadió que es importante que el gobierno reconozca la importancia de este sector.
Sommer manifestó, sin embargo, que una ley al respecto debería ser para todo el sector microfinanciero y no sólo para el microcrédito, a fin de que haya mejores condiciones para llevar los servicios financieros a los micros empresarios del campo y de la ciudad.

Para el banquero alemán la esperanza que tienen como inversores es poder contar con fiabilidad, con la necesaria independencia entre el poder Jurídico, el Legislativo y el Ejecutivo, añadiendo que sin seguridad jurídica, cualquier inversor demoraría su inversión.